Dificultad para encontrar o mantener pareja

Dificultades para tener o mantener una pareja

Dificultades psicológicas y emocionales que dificultan tener pareja

Teniendo en cuenta nuestra naturaleza mamífera, los humanos somos seres sociales que necesitamos contactar con otras personas y formar vínculos significativos.

Pero muchas veces las personas tienen dificultad para encontrar pareja o para mantenerla.

Sino corremos el riesgo de caer en el aislamiento, sentirnos inadecuados para estar con otras personas y la inadaptación social, pudiendo afectar gravemente a nuestra salud mental.

Actualmente, uno de los temas que más se habla y que más repercusión genera en televisión y redes sociales es el fenómeno de la pareja, con programas como First Dates, realities en los que hay una convivencia entre personas desconocidas en las que acaban surgiendo roces de todo tipo, las aplicaciones para ligar como Tinder o Badoo, así como la tendencia en Tik Tok de los videos sobre las famosas red flags y green flags.

Por lo tanto, esto es una preocupación que afecta indistintamente tanto a jóvenes como a adultos más mayores.

En ello juegan factores como las relaciones que tenemos con nuestros padres, lo que necesitamos y deseamos, y las emociones que se nos activan, entre otros aspectos.

Si te preocupa el hecho de no estar encontrando una pareja o estás pasando por dificultades para mantener la que ya tienes, sigue leyendo para ver qué puede estar pasando y cómo trabajarlo.

¿A qué llamamos “dificultades psicoemocionales” y cómo se expresan en la pareja?

Pongámonos en situación: estás en un evento social de cualquier tipo o un espacio con personas que desconoces (una fiesta, en el gimnasio, un restaurante, en el trabajo…) y ves a una persona que te resulta atractiva con la que tienes un breve contacto visual.

Comienzas a pensarte si te acercarías a hablar con ella o no y fantaseas con lo que le dirías, cómo te acercarías, si resultará incómodo para ambos…

 

Dificultades para tener pareja

Aquí pueden empezar a aflorar las primeras dudas e inseguridades, como, por ejemplo: “no sé si le atraeré yo también”, “puede que no sea lo suficientemente guapx para esa persona”, “¿resultará muy invasivo para el otro?”, “me encantaría decirle algo, pero me da miedo que me rechace”.

La lista es interminable. Solamente el simple hecho de pensar en hablar con un desconocido genera mucha inquietud y nos puede dar pistas de aquellas dificultades que necesitamos trabajarnos de cara al contacto con el otro.

Normalmente, se suele activar la vergüenza a la hora de establecer contacto con una persona que no conocemos.

Esta vergüenza es, hasta cierto punto, adaptativa para no sobreexponer nuestra vulnerabilidad ante alguien que no sabemos cómo es ni que tampoco nos conoce lo suficiente para saber cómo relacionarse con nosotros.

Por lo tanto, sentir vergüenza no es un problema. Tenemos que escucharla para identificar aquello que nos da miedo mostrar de primeras y orientarnos hacia llevar el contacto en el terreno que nos resulte más cómodo para ambas partes, en lugar de complacer al otro o imponer nuestras necesidades sin tener en cuenta las de la persona que tenemos delante.

Sigamos avanzando: al final me atreví a acercarme a hablar con esa persona y fue una experiencia muy satisfactoria. Hemos seguido quedando varias semanas y parece que la química fluye entre nosotros.

Pero ya empiezo a ver cosas que no me gustan, tanto de esta persona como lo que me está pasando a mí con ella. Es importante saber que, como todo proceso, la pareja y el amor pasan por fases.

Recomiendo leer y ver en su canal de YouTube al terapeuta de pareja Joan Garriga que toca muchos de estos temas.

Es habitual que en los primeros compases de conocer a una persona y sin darnos cuenta, tendamos a idealizar o proyectar expectativas de lo que nos gustaría que pasase con ella, y esto es algo que nos puede frustrar a medio plazo y dinamitar la relación.

Dificultades para tener o mantener una pareja

Dificultad para encontrar pareja o el problema de mantener una pareja

A veces, el proceso relacional no es tanto mirar al otro y exigirle, sino poder mirarnos a nosotros mismos y ver lo que podemos ofrecer, lo que se nos remueve cuando la otra persona no actúa como a nosotros nos gustaría y permitirnos mostrar nuestra vulnerabilidad poco a poco a medida que haya confianza suficiente para hacerlo.

La historia continúa: después de llevar un tiempo quedando y conociéndonos, estamos tan a gusto el uno con el otro que decidimos empezar una relación más seria y comprometida.

A medida que la relación se mantiene, ocurren varias cosas entre nosotros que me dan que pensar si seguir adelante con este proyecto o no.

Hay situaciones en las que reacciono a la que la otra persona dice con frases que le decía mi padre a mi madre (o viceversa), y yo no quiero convertirme en mi padre.

Este dilema es muy habitual, dado que los vínculos primarios que tenemos son con nuestros padres y es ahí donde aprendemos a relacionarnos con personas y formar nuestro concepto de relación y de amor de forma temprana.

Por lo que, esos patrones que repetimos con nuestra pareja pueden señalar que todavía no hemos bajado del pedestal a nuestro padre idealizado o que todavía no nos hemos “divorciado” de nuestra madre protectora.

Lo que supondrá que le estaremos pidiendo a nuestra pareja de forma inconsciente ciertas cosas que hacían nuestros padres por nosotros en el pasado y en la actualidad.

El proceso de diferenciación de nuestros padres es algo por lo que pasamos todos y que nos ayuda a sentirnos tal y como somos, agradeciendo el legado que nos ha transferido nuestros padres y dejando atrás aquellos valores e ideales que ya no nos sirven para poder buscar los nuestros propios.

¿Qué es necesario tener en cuenta durante el proceso de relacionarnos en la intimidad con otras personas?

Conviene aprender a establecer una serie de límites básicos en la relación que nos ayuden a estar más cómodos a ambos.

Esto hace referencia a poder decir que “no” frente a comportamientos que nos hagan sentir mal y que quizá nuestra pareja no le da importancia, así como a permitirnos pedir aquellas cosas que deseemos y que nos gusten.

Esforzarnos por comunicar nuestras necesidades a la otra persona es un acto que ayudará a la otra persona a acompañarnos como nos gusta, además de darle el espacio al otro para que haga lo mismo.

Dificultades para encontrar pareja, conclusiones

En conclusión, dudar es sano, siempre y cuando podamos sacar algún detalle o aspecto a trabajar de nosotros mismos, no se tiene que convertir en una forma de perseguirnos.

En el presente y el momento a momento es donde se dañan los vínculos, así como surgen las oportunidades para repararlos. Aprender a identificar lo que me sucede para poder comunicárselo a la otra persona es fundamental para que la relación pueda fluir.

Los límites y la capacidad para ponerlos y respetar los de la otra persona son importantes para enmarcar dónde estamos cómodos relacionándonos y dónde no.

Nuestro historial familiar de relaciones con nuestros padres da muchas pistas sobre cómo somos nosotros en relaciones afectivas: aprendemos a dar y recibir cariño con nuestros vínculos primarios.

Buscar y construir espacios seguros, tanto con nuestra pareja como con amigos, familiares o con nuestro terapeuta. La relación de pareja es un lugar en el que dejarnos estar y trabajar a conciencia, nutriendo y cuidando a mí mismo, a la otra persona y a la relación.

Roma no se construyó en un día y las relaciones satisfactorias tampoco, por lo tanto, se necesita paciencia y comunicación de lo que nos surge durante este complejo proceso.

Hemos descritos la Dificultad para encontrar pareja de algunas personas. ahoa puede ler otros arículos de su interés.

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