Arbol de los pensamiento: Técnica para el manejo de las emociones

Técnica para el manejo de de las emociones: la ansiedad y el estrés. Arbol de los pensamiento

 

La técnica del arbol de los pensamientos: maneja las emociones como las ansiedades y la ira.

Sabemos que existe una estrecha relación entre los nuestros pensamientos, nuestras sensaciones físicas y nuestros estados emocionales. A veces no se sabe si es antes el huevo o la gallina, y a efectos prácticos importa poco discernirlo. Lo verdaderamente importante es que, explicado de una forma burda, unos y otros se enganchan formando círculos viciosos de los que resulta difícil salir. Para ello te presentamos esta técnica para manejar la ansiedad y el estrés

Puedo pensar, por ejemplo, cuando me dispongo a salir camino del trabajo, que cabe la posibilidad de que me contagie del virus, y se me encoja un poquito el estómago, de una forma tal vez imperceptible para mi conciencia pero no para determinados receptores de mi cerebro, que ya han avisado de que hay algún peligro para el que debo ir preparándome. Así que tal vez juzgue necesario reforzar mi mascarilla con un filtro nuevo, por si acaso, y lavarme las manos y ponerme guantes, y mi mente juzgue como molestos estos actos a los que todavía no he conseguido acostumbrarme del todo.

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Al caminar por la calle seguramente note que respiro con un poco más de dificultad que cuando estaba en casa, a cara descubierta. ¿Será que me estoy enfermando? ¡Qué fastidio todo esto! Si me enfermo tendré que dejar de trabajar, como mi vecina, que tiene muchos problemas para llegar a fin de mes desde que empezó la pandemia… ¡Si los políticos hicieran su trabajo! Ese señor se me está acercando demasiado…

Esta caricatura pretende mostrar de qué manera en un momento, si no prestamos suficiente atención a los que nos pasa por dentro, podemos vernos envueltos en una espiral de ansiedad preocupación, enfado, impotencia, autocompasión, etc. difícil de manejar.

Las consecuencias de situarse en el centro de este círculo pueden ir desde la ligera molestia hasta el ataque de pánico, en función de la naturaleza de los pensamientos, la relevancia que tienen para la persona (desde luego no es lo mismo pensar “cuánto está lloviendo hoy” que “me voy a quedar en paro”), el contexto en el que se producen, las experiencias previas en el asunto en cuestión, y un conjunto amplio de variables que no puedo enumerar en su totalidad.

Pero, sin situarnos en los extremos, lo más habitual es que nos encontremos en estados sostenidos de estrés, con picos y valles, debido a la compleja red de circunstancias y situaciones que conforman nuestra realidad cotidiana, exigente cuando menos.

Dotarnos de la habilidad de percibir todo esto, a medida que sucede, es el mejor antídoto contra la ansiedad y el estrés. Si somos conscientes de cómo funcionamos internamente, de cómo funciona nuestra mente, de cómo lo que ocurre en ella tiene un reflejo directo en lo que sentimos y en cómo nos sentimos, podremos frenar a tiempo y no irnos demasiado lejos a lomos de la preocupación o el enfado o la tristeza o lo que sea aquello que nos separa de la realidad tal cual es. Una realidad a veces molesta, a veces difícil, a veces triste, sin duda, pero en ocasiones menos terrible y más manejable de lo que puede llegar a ser en nuestra fantasía.

Para desarrollar esta habilidad, la de estar conscientes momento a momento de lo que ocurre en nuestro interior con la finalidad de no irnos habitualmente demasiado lejos, a un futuro impredecible y atemorizador o a un pasado inhóspito que nos persigue, tanto como para ser capaces de volver si ya nos hemos disparado, te propongo que practiques la técnica de colgar los pensamientos en un árbol, dejarlos pasar como nubes, verlos deslizarse sobre el agua de un tranquilo estanque como barquitos de papel, volar como pájaros, apagarse como bombillas, retirarse como olas… lo que sea que a ti te guste imaginar, para volver cada vez a la respiración que nos ancla en el presente, en la realidad del ahora.

A los más pequeños les enseño a practicar este recurso con una fantasía guiada que puedes escuchar a continuación. Te invito a practicarlo a ti también, con los ojos de un niño. ¡Buen provecho!

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