Terapia EMDR en Violencia de Género

Violencia y EMDR

Violencia de género y terapia EMDR

 La terapia EMDR es un enfoque integrador que se basa en la desensibilización y el reprocesamiento de recuerdos traumáticos, mediante la aplicación de técnicas y protocolos basados en la evidencia científica.

Un evento traumático es todo aquel acontecimiento adverso ocurrido en nuestra vida que haya tenido un efecto negativo duradero sobre nosotros mismos. Shapiro, creadora del EMDR, clasifica en dos tipos los acontecimientos traumáticos.

Qué es el Trauma de “T” grande en la terapia EMDR

Serían los traumas como son conocidos tradicionalmente.

Este tipo es producido por todas aquellas situaciones en las que hayamos percibido que nuestra vida o la de alguien cercano estaba en peligro de muerte y que se constituyen como recuerdos dolorosos.

Ejemplo de este tipo de trauma psicológico serían acontecimientos como un accidente, un abuso sexual, una violación, una catástrofe natural, una agresión física, un infarto, un robo…

 Trauma de “t” pequeña

No son tan sencillos de reconocer y no están tan aceptados en la sociedad, ya que son más sutiles.

Este tipo de trauma está causado por una serie de acontecimientos perturbadores que se mantienen en el tiempo y se repiten un número variable de veces, aunque no lleguen a representar una amenaza de muerte.

Su carácter repetitivo les facilita que puedan llegar a tener las mismas o peores repercusiones psicológicas que un trauma “T”. Esta exposición repetida hace mella y acaba dañando nuestros recursos de afrontamiento.

Para la terapia EMDR, los eventos traumáticos de “t” pequeña suelen ser relacionales, es decir, su origen se encuentra en la interacción con los demás y, en mayor relevancia, con nuestras figuras de apego (padre, madre, etc.).

La gravedad de este tipo de traumas reside en que pasan bastante desapercibidos, a pesar de que el daño que provocan puede llegar a ser muy grave.

Los aspectos más dañados son, sobre todo las creencias que tenemos sobre nosotros mismos, las personas que nos rodean y el mundo, afectando así en nuestra autoestima, autoconfianza y autoconcepto.

En pequeñas dosis y de forma aislada estos no tienen por qué llegar a suponer un problema que nos afecte en nuestra vida, pero a la larga pueden generar otros problemas más graves como dificultad para relacionarnos, ansiedad o depresión, entre otros.

Ejemplos de este tipo de trauma serían el acoso escolar o laboral, situaciones de humillación y sufrimiento, recibir comentarios despectivos, insultos, criticas, burlas de personas cercanas e importantes para nosotros, como padres, amigos, parejas o hijos.

También pueden ser situaciones que provoquen sentimientos intensos de rechazo, de soledad o de no ser queridos, como por ejemplo ausencia de atención o afecto por parte de nuestros padres.

En pequeñas dosis y de forma aislada estos no tienen por qué llegar a suponer un problema que nos afecte en nuestra vida.

Sin embargo, cuanto más frecuentes, duraderas y graves sean estas situaciones, mayor es la probabilidad de que la persona no haya sido capaz de procesarlas de una manera óptima y, por tanto, se hayan almacenado en la memoria de forma disfuncional.

De esta forma pueden generar otros problemas más graves como dificultad para relacionarnos o llegar a ser la base de una patología, por su gran impacto emocional.

Las investigaciones aseguran que cuantos más tipos de experiencias adversas haya en la niñez, mayor es la posibilidad de desarrollar problemas tanto de salud mental (drogadicción, fobias o depresión) como dolencias físicas.

Violencia de género como situaciones traumáticas consecutivas

En la violencia de género y en la violencia vicaria se dan los dos tipos de eventos traumáticos comentados. Los traumas de “T” grande se han hecho más visibles en las últimas décadas y son los casos que ocupan los titulares de noticias relacionados con abusos físicos y sexuales, violaciones o intentos de asesinato.

Dentro de una relación violencia de género, la frecuencia de los traumas con “T” grande suele ser menor que los traumas con “t” pequeña.

Los acontecimientos que provocan un trauma “T”, como indica la terapia EMDR, suelen darse ante situaciones más extremas o en relaciones más largas, aunque depende de cada caso.

Esto se debe a que la violencia ejercida en una relación de pareja suele ir en aumento a medida que avanza la relación.

violencia genero y EMDR

Los eventos traumáticos con “t” pequeña son los más comunes en una relación de violencia de género y suelen preceder a los acontecimientos traumáticos con “T” grande.

Una de las características de la violencia de género es que ésta suele darse en escalada.

Es decir, la primera conducta violenta aparece después de bastantes meses de comenzar la relación y seguramente pase desapercibida y sea puntual; la segunda se dará a los pocos meses y así sucesivamente.

De esta forma, el tiempo que pasa entre cada conducta violenta irá disminuyendo. A esto se le llama el ciclo de la violencia.

La violencia psicológica es la más frecuente los primeros años de la relación.

El maltrato psicológico puedes estar camuflado como humillaciones, desprecios, desvalorizaciones, culpabilizar a la mujer, insultos, burlas, etc.

La mujer no se da cuenta de cuando sufre una humillación camuflada, por ejemplo, y menos aún de la gravedad de la conducta.

Este hecho es bastante lógico porque este tipo de conductas son más subliminales y están más aceptadas.

Si la violencia empezara directamente con una paliza o una violación las probabilidades de que la víctima se alerte y deje la relación son mayores.

Realmente este proceso constituye un gran problema, ya que hace que el maltrato psicológico sea muy difícil de detectar tanto para la mujer como para las personas que rodean a la pareja.

A estos últimos porque la violencia no suele darse en situaciones públicas y, si llegan a presenciarla, prefieren no involucrarse.

A la primera porque la violencia viene acompañada de manipulación.

Una de las manipulaciones principales del maltratador es hacer responsable a la mujer de la violencia que está sufriendo, por ejemplo “si no hablases con hombres, no tendría que ponerme celoso”.

Por otro lado, a nivel emocional es muy difícil aceptar que nuestra pareja, la persona que nos quiere tanto, nos está haciendo daño.

Por ello, las mujeres tienden a justificar sus acciones en factores externos para no asumir lo que está pasando realmente.

Este hecho es bastante lógico porque este tipo de conductas son más subliminales y están más aceptadas. Si la violencia empezara directamente con una paliza o una violación las probabilidades de que la víctima se alerte y deje la relación son mayores.

Realmente este proceso constituye un gran problema, ya que hace que el maltrato psicológico sea muy difícil de detectar tanto para la mujer como para las personas que rodean a la pareja.

A estos últimos porque la violencia no suele darse en situaciones públicas y, si llegan a presenciarla, prefieren no involucrarse.

A la primera porque la violencia viene acompañada de manipulación. Una de las manipulaciones principales del maltratador es hacer responsable a la mujer de la violencia que está sufriendo, por ejemplo “si no hablases con hombres, no tendría que ponerme celoso”.

Por otro lado, a nivel emocional es muy difícil aceptar que nuestra pareja, la persona que nos quiere tanto, nos está haciendo daño. Por ello, las mujeres tienden a justificar sus acciones en factores externos para no asumir lo que está pasando realmente.

Por tanto, las relaciones de violencia de género suele ser una sucesión de eventos traumáticos “t” bastante repetidos desde casi el inicio y con acontecimientos traumáticos “T” puntuales, lo que deja unas consecuencias bastante graves en cualquier persona.

Imaginemos un caso de ejemplo: tu pareja, en la que confías y con la que te encuentras segura, te dice de forma sistemática que tienes sobrepeso.

Intentas hacer dietas, hacer algo de ejercicio para complacer a esa persona y para estar a gusto contigo misma. Esta persona empieza a criticar cuando comes algo o te pones ciertas prendas que a él no le gusta y tú te sientes culpable.

Probablemente aparezca una vergüenza sobre tu aspecto y los intentos para adelgazar se intensifiquen. A la vez, lo que él te dice cada vez es más duro y te hace sentir peor.

Esta situación puede seguir agravándose, generalizando a otros aspectos de tu vida, incluso muestras de desprecio de su parte, con rechazos obvios como no querer ir contigo a algún sitio.

Estos desprecios pueden llegar a convertirse en un bofetón de forma aislada al principio porque no te cuidas y le das asco.

A estas alturas puedes haber desarrollado cierta ansiedad y algún trastorno de conducta alimentaria, que tienes que sumar a todo lo que te está pasando ya en tu relación de pareja.

Los cuales el seguramente no dé ninguna importancia incluso, puede que apoye los vómitos para que adelgaces.Y así sucesivamente.

En este caso, a aparte del problema de ansiedad y el trastorno de conducta alimentaria comentados, se habrá visto afectado como mínimo la autoestima, la imagen corporal, la seguridad y la confianza en ti misma, la forma de relacionarte con los demás y posiblemente hayas desarrollado sintomatología depresiva.

Trabajo con EMDR y Violencia de Género

Con EMDR lo que haremos será realizar una lista de diana, tanto de los eventos graves (“T” grande) como de todos las situaciones de “t” pequeña que pueda recordar.

Accederemos a todos esos recuerdos traumáticos almacenados de forma disfuncional para reprocesarlos y convertirlos en información adaptativa que nos pueda ayudar a superar los problemas que nos han ocasionado. De esta forma se sanarán todas las heridas ocasionadas y aprenderá nuevas formas de afrontamiento.

violencia psicológica

Al ponernos a trabajar con las dianas en importante tener en cuenta la historia previa de cada persona, porque influye significativamente en la evolución tanto del maltrato como de la recuperación.

Por supuesto, toda la historia previa se tiene que incluir en el plan de tratamiento y trabajar sobre ella también.

La intervención con la terapia EMDR tiene como objetivos principales quitar las creencias falsas (como la culpa o un autovaloración negativa), integrar los pensamientos adecuados y eliminar el dolor emocional y físico que produce el recuerdo.

Esto ocurre a través de la modificación de las experiencias almacenadas y convertirlas en resoluciones más adaptativas que contribuyan con el bienestar general de la persona.

Nuestro centro ofrece un tratamiento eficaz mediante EMDR para los traumas, tanto de “T” grande como de “t” pequeña.

Esta tratamiento está avalado científicamente mediante muchos estudios que aseguran que es el método más adecuado y eficaz actualmente para desensibilizar y reprocesar los traumas

Con este tratamiento tu historia desagradable y dolorosa se convertirá en una experiencia adaptativa de aprendizaje.

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Autora: Elena Capelo

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