Trastornos en adolescentes

TRASTORNOS EN ADOLESCENTES

¿Cuáles son los trastornos más frecuentes en adolescentes?

¿Qué características tienen, que factores los causan?

La adolescencia es una de las etapas más difíciles de la vida. Es el momento de mayor cambio en el desarrollo del ser humano, aquí empieza el proceso de diferenciación de los padres y la construcción de la identidad propia. Esta situación en sí misma ya puede provocar malestar o problemas sociales, físicos y psicológicos. Están viviendo una etapa muy sensible a padecer trastornos psicológicos.

Estamos muy acostumbrados a que nuestra sociedad, los padres, las escuelas pongan la lupa solo sobre las enfermedades físicas que padecen nuestros adolescentes, dejando de lado los trastornos mentales. Nos olvidamos muchas veces de cuidar la salud mental de nuestros hijos, ya que damos por hecho que es una etapa complicada y que acabarán saliendo de ella. Sin embargo, es la etapa perfecta para establecer bases sanas en la salud mental como forma de prevenir trastornos mentales en un futuro.

Un quinto de la población adolescente ha sufrido algún tipo de trastorno mental. Es importante que sepamos cómo detectarlos, dado el carácter más cerrado de los adolescentes, y cuanto antes mejor para poder atajar el problema antes.

Muchos de los trastornos mentales que se dan en la edad adulta, pueden empezar a desarrollarse y manifestarte en la adolescencia. En esta etapa más temprana se pueden prevenir los problemas psicológicos, prestando atención a la sintomatología en el momento que aparece.

La forma en la que se expresa cada trastorno va a depender mucho del adolescente que tengamos delante. Ya que en los niños se manifiestan de una forma y en los adultos de otra bastante distinta. Entonces, cuanto mayor sea el adolescente, más similitud tendrán las manifestaciones del trastorno con las propias de la edad adulta.

Para poder detectarlos y ayudar al adolescente es muy importante que tengamos una actitud abierta y comprensiva con él. Las personas que atraviesan esta etapa de la vida suelen necesitar mucha empatía y paciencia para sentirse escuchados y apoyados, especialmente cuando tiene un problema de salud mental.

El apoyo de los miembros de la familia es muy importante en las personas con trastornos mentales. Es fundamental que no se desvaloricen o minimicen los síntomas que tienen y que los acompañemos en el proceso de recuperación. Aunque no lo pueda parecer por su actitud más independiente, los adolescentes siguen necesitando el apoyo de la familia para poder desarrollarse de una forma adecuada, sobre todo en momentos de crisis como puede ser una enfermedad mental o trastorno mental.

Con el objetivo de comprenderlos y acompañarlos es importante que conozcamos los trastornos mentales más comunes de la adolescencia.

Trastornos mentales más comunes en la adolescencia

Trastornos depresivos

Este tipo de trastornos se caracteriza por un estado de ánimo significativamente bajo, prevaleciendo las emociones de tristeza, desesperanza, ira o frustración y la dificultad para experimentar sensaciones placenteras al realizar actividades agradables para la persona. Es normal que se presenten pensamientos negativos como creencias incapacitantes o desvalorizaciones constantes de uno mismo. Además, son comunes la falta de apetito, los problemas para concentrarse, la falta de motivación y los cambios en el sueño.

Estos trastornos se pueden dar en forma de depresión mayor o distimia, ambas presentan síntomas similares, salvo que la segunda se da de forma más leve durante al menos 2 años.

Son trastornos característicos de cualquier etapa de la vida. Se pueden dar tanto en adultos, como en niños y adolescentes. Suele presentarse más en chicas adolescentes que en chicos. Las causas son muy variadas. Puede tener un origen genético, a consecuencia de una experiencia traumática o eventos estresantes. Estos eventos pueden ser desde problemas de acné o una mala adaptación social en el instituto.

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Trastornos de ansiedad

Estos trastornos son los más comunes en la adolescencia. Consiste en una preocupación muy desproporcionada, irracional y constante a raíz de un miedo intenso o de unas expectativas desajustadas. Estas expectativas pueden ser propias del adolescente o externas, es decir, de otras personas, como cuando unos padres insisten en lo que tiene que hacer su hijo. Estas expectativas le pueden suponer una fuente de presión muy grande al adolescente, sobre todo si no son realistas o no tienen en cuenta lo que él quiere.

Dentro de esta categoría de trastorno los adolescentes pueden presentar ataques de pánico, fobias, el trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de estrés postraumático y el trastorno de ansiedad generalizada. Estos trastornos se presentan con síntomas físicos y psicológicos como insomnio, dolor de estómago sin causa aparente, sudoración, tensión muscular e irritabilidad.

En estos trastornos también hay una prevalencia mayor en adolescentes chicas, siendo el doble que en chicos. La causa puede ser genética o debida a factores externos como eventos estresantes.

Dentro de este tipo de trastornos cabe resaltar la fobia social. Estas personas sienten un gran malestar cuando tienen que interactuar con otras o anticipan estos encuentros, llegando a provocarles crisis de angustia con taquicardia o problemas para respirar. Las causas más comunes de esta fobia se deben al rechazo de los iguales o la necesidad de ser aceptado, inseguridades, problemas con sus cuerpos o al acoso escolar. Suelen ser adolescentes que salen poco de casa o interactúan en la medida de los posibles solo de forma virtual.
 
Trastornos disocial y negativista desafiante

El trastorno disocial es una variante de inicio temprano y menos grave del trastorno antisocial de la personalidad que se da en adultos. Los/as adolescentes con este trastorno son impulsivos y suelen utilizar la violencia física y verbal contra otras personas, animales y objetos. Además, son habituales las violaciones graves de lasnormas impuestas por las figuras de autoridad (padres, escuela, agentes del orden…).

El trastorno negativista desafiante suele estar asociado al disocial. Se presenta en niños y adolescentes que tienden a desobedecer, a enfadarse y a no responsabilizarse de su mal comportamiento.
Es muy común sensaciones de impotencia en los padres de los adolescentes que tienen estos trastornos, suelen atribuirse la responsabilidad, pensando que han educado mal a su hijo, lo que puede provocar que adopten una posición pasiva que no ayuda a su hijo a solucionar el problema mental. En estos casos es muy importante buscar ayuda de un profesional que os ayude a entender lo que está pasando y cómo podéis ayudar a vuestro hijo.

Trastornos de la conducta alimentaria

Esta categoría de trastornos incluye la anorexia, la bulimia y el trastorno por atracón. La primera es el rechazo de alimentos y la delgadez extrema; la segunda es la ingesta compulsiva con una sensación de culpa posterior y vómitos como conducta compensatoria; la última se caracteriza por episodios de ingesta compulsiva sin conductas compensatorias, por lo que se asocia a la obesidad. Son enfermedades muy comunes en la población joven y adolescente y las más conocidas en esta etapa de la vida, aunque se pueden dar en otros momentos del desarrollo.

Alrededor de 400.000 personas en España sufren algún trastorno alimenticio, la mayor parte de ellas son mujeres. Actualmente se está dando un adelanto de la edad media de inicio de estos trastornos, debido a la presión que existe en nuestra sociedad sobre cómo deben ser los cuerpos de las chicas y los chicos. Las jóvenes adolescentes ponen su mirada en lo que comen con el objetivo de igualarse a los cánones de belleza existentes en nuestra sociedad. Así intentan controlar su peso con conductas muy restrictivas, a modo de castigo o como una forma de calmar la ansiedad.

Este tipo de trastorno suele enmascarar problemas más graves, como traumas o circunstancias muy difíciles de gestionar para ellos.

Es fundamental en estos casos dar una ayuda empática y no culpabilizarles o intentar controlarles. Es imprescindible la atención de un profesional en este tipo de trastornos.

Con el objetivo de prevenir todos estos trastornos, es importante que estemos alerta ante cualquier cambio o síntoma extraño en el adolescente, respetando su espacio y su intimidad, por supuesto.

Dar el valor que le corresponde a cada preocupación que el adolescente pueda tener y no quitarle importancia por la etapa de vida en la que se encuentra. No siempre va a ser fácil, pero crear un ambiente de seguridad y confianza en casa le va a ayudar a poder expresar lo que le esté pasando y atajar antes el problema.

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Autora: Elena Capelo
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