Qué es la asertividad y cómo ser asertivo

ASERTIVIDAD: COMO SER ASERTIVO SIN MORIR EN EL INTENTO

 

Todos conocemos a alguien que es capaz de decir lo que piensa sin dañar al otro, que consigue lo que quiere sin ser un déspota y que cae bien a los demás sin renunciar a sus derechos. ¿Cómo lo hace? El secreto está en la asertividad.
 

¿Qué es la asertividad?

 
La asertividad es un estilo comunicativo que nos permite defender nuestros derechos, opiniones, gustos y necesidades sin agredir a los otros pero al mismo tiempo, de manera concisa, clara, sin culpa y sin permitir que nos ataquen o invaliden. Es, al fin y al cabo, una forma de poder expresar quiénes somos sin tener que subordinarnos al otro por miedo, culpa, vergüenza o inferioridad. La asertividad nos protege de los otros y nos ayuda a mantener una buena autoestima y un buen autoconcepto sobre nosotros mismos.

Además, ser asertivos nos da las estrategias para hablar sobre quiénes somos y nos provee de la capacidad de aceptar cumplidos y pedir ayuda sin sentirnos inferiores o sin pensar que estamos haciendo algo mal, discrepar libremente si no estamos de acuerdo y quizás lo más importante, la asertividad nos permite decir “NO”.

El problema es que muchas veces no nos educan para ser asertivos ni como potenciar la asertividad, sino para obedecer o respetar en exceso a los otros. Por lo tanto, nos sentimos mal si nos alaban, podemos inhibirnos al expresar lo que pensamos, o creemos no tener derecho a decir nuestra opinión, enfadarnos o estar en desacuerdo.

Para que cualquier relación nos resulte cómoda, satisfactoria y sea saludable, necesitamos sentir que somos respetados y valorado así como que somos capaces de respetar y tratar con afecto, en esto consiste la asertividad.

 

Aunque pueda parecer que depende de los demás, en realidad, depende de nuestras habilidades sociales, es decir, obedece más a nuestros recursos, nuestra capacidad de gestionar las emociones, nuestras creencias y a nuestro modo de respuesta en la interactuación con los otros.De esto depende que una persona sea asertiva o no.

Muchas personas tienen dificultades para decir lo que piensan, para expresar sus opiniones o sentimientos, para decir que no, o, por el contrario, cuando algo no les gusta, para no reaccionar desproporcionadamente o de manera injusta.

Estas dificultades a la hora de relacionarnos con los demás, constituyen uno de los motivos más frecuentes en consulta, ya sea como un problema en sí mismo o subsidiario del motivo principal.

Es bastante frecuente que, estas carencias de la asertividad en el ámbito de las habilidades sociales, se presenten acompañadas de problemas de autoestima, ansiedad, depresión o de relación con los demás.

Esto nos va haciendo sentir inferiores al otro, nos deja indefensos y lo más importante, nos va generando una sensación de no ser valiosos ni tener derechos. Entrenar y mantener una buena asertividad es fundamental para tener una buena autoestima, veamos cómo ser una persona asertiva.

Poder tener una adecuada asertividad, permite que nuestra autoestima se fortalezca.

Estilos de comunicación: agresiva, asertiva y pasiva

La asertividad es una característica de nuestra forma de ser que nos permite expresar nuestras emociones libremente y sin alterarnos y defender nuestros derechos, gustos e intereses, de manera directa, sencilla, adecuada, sin agredir a otros y sin consentir que nos agredan.

Para entender la asertividad y la comunicación asertiva, que se sitúa en un punto intermedio, debemos hablar de otras formas de comunicación:

  • Comunicación agresiva: este estilo de comunicación opuesta a la asertividad, se presenta cuando no somos capaces de respetar las ideas o actuaciones de los demás. No existe empatía o no se tiene en cuenta los sentimientos del otro.
    • Las personas con un estilo de comunicación agresivo tratan de imponer siempre su punto de vista y son incapaces de ponerse en el lugar del otro.
    • No tienen o les cuesta mucho tener en cuenta las opiniones y derechos de los demás. Los otros siempre tienen que hacer o estar de acuerdo con su forma de pensar o proceder.
    • Creen estar siempre en posesión de la verdad o que su opinión es la mejor. Solo de esa forma se sienten bien.
    • Ante cualquier eventualidad se sienten irritados y muy contrariados.
    • Suelen mostrarse ariscos y agresivos si los demás no hacen lo que quieren.
    • No suelen escuchar y se enojan fácilmente, incluso en ocasiones, llegando al insulto, humillaciones y amenazas.
    • Manipulan y tienen son incapaces de desarrollar la empatía con el resto de personas y siempre tienen que salirse con la suya.
    • Ante las críticas son incapaces de reconocer sus errores y atacan a los demás si se muestran en desacuerdo o no se sienten apoyadas.
    • Tienden a culpar a los demás de sus equivocaciones.
    • Suelen provocar enfrentamientos.
    • Necesitan que los demás les alaben y admiren continuamente porque siempre sus opiniones son las más atinadas y no reconocen sus errores.
    • Su tono de voz es elevado, mirada desafiante y actitud provocadora.
    • El resto de personas tienden a evitarlas.
    asertividad
    • Asertividad vs Comunicación pasiva:

      • A diferencia de la asertividad, las personas cuya forma habitual de comunicarse es pasiva adoptan la tendencia a la subordinación. En este caso se acatan siempre los deseos de los demás y padecen en silencio las afrentas.
      • Las personas pasivas no saben poner límites y se sienten temerosas o culpables cuando reclaman sus derechos.
      • Son personas excesivamente complacientes.
      • No se atreven a expresar sus opiniones o necesidades porque creen que si lo hacen, se generará una discusión o que no les van a entender.
      • Consideran generalmente que la opinión de los demás siempre es más acertada e importante que la suya propia.
      • Suelen pensar que si dicen algo pueden “meter la pata” y que serán objeto de risas o burlas por parte de los demás.
      • Siempre acaban haciendo lo que los demás les piden porque tienen miedo a decir “no” o hacer daño a los demás, aunque después se sientan mal consigo mismas.
      • Si alguien les cuestiona, no saben defenderse y se callan aunque no estén de acuerdo pese a que luego culpables por no haber sabido defenderse o expresar sus desacuerdo.
      • Tienen dificultades a la hora de mostrar su desacuerdo o disgusto.
      • No saben reaccionar de forma adecuada ante un elogio y siempre se quitan importancia valorando más lo que los demás hacen o dicen.
      • En cuanto a la comunicación no verbal, suelen con un tono de voz bajo o titubeante y les cuesta mantener la mirada con su interlocutor, manteniendo una postura encorvada y sumisa.
      • Mantienen relaciones con otras personas pero éstas tienden a aprovecharse de su pasividad e incapacidad para decir “no”.se caracteriza por que, en este caso, la persona no defiende sus intereses, consienten que terceros decidan por ella, o no expresa sus sentimientos verdaderos ni su desacuerdo desacuerdo.
      • Este tipo de personas suelen caracterizarse por ser poco conflictivas, pero tienden a sentirse frustradas o resentidas en algún momento.
    • Comunicación pasivo-agresiva: es una combinación de las dos anteriores, mostrándose pasivo por tendencia y estallando después de haber acumulado emociones negativas. En este estilo de comunicación pasivo-agresiva la persona no se pone a ni sí misma ni a la otra en primer plano. Es bastante confusa y, normalmente se comunican a través de excusas o indirectas tendiendo hacia la manipulación.

    La asertividad ¿Cómo son las personas asertivas?

    Normalmente, las personas asertivas tienen una relación sana tanto consigo mismos (autoestima) como con los demás.

    Es por ello que las personas más asertivas se sienten más seguras de sí mismas ya que la autoestima sana representa un papel importante para tener conductas adecuadas en la comunicación interpersonal que le permiten socializarse de forma fluida y sana, pensando, actuando y comunicándose de forma adecuada y adaptativa. Tal como se define la asertividad.

    Cuando la comunicación es asertiva, significa que nuestros intereses o puntos de vista son igual de importantes que los de la otra persona. Este estilo de comunicación es el comportamiento ideal, las relaciones salen beneficiadas y los interlocutores se respetan a ellos mismos y a los que les rodean. Es uno de los grandes beneficios de la asertividad

    asertividad
    • Las personas asertivas defienden sus derechos y sus intereses, respetando en todo momento también los derechos e intereses de los demás.
    • Son capaces de ponerse en el lugar del otro. No buscan ganar en los conflictos, sino llegar a un acuerdo, siendo capaces de hablar tranquilamente y de forma clara, sin imponer su criterio.
    • La asertividad permite una comunicación es fluida.
    • Son honestas. Expresan con tacto y sinceridad sus emociones tanto positivas como negativas.
    • Son responsables y aceptan sus aciertos y sus errores.
    • Son capaces de reconocer que pueden estar equivocados y de cambiar de opinión o pedir disculpas si la ocasión lo requiere.
    • Con la asertividad se aprende a decir que no de manera adecuada.
    • Poseen una buena autoestima y tienen seguridad en sí mismas.
    • Tienen control emocional.
    • Son capaces de hacer sentir a los demás, valorados y respaldados.
    • Pueden resolver equívocos sin conflicto, y frenar y desarmar a las personas que les tratan de agredir de alguna manera.
    • Son capaces de recibir de forma sincera elogios o halagos y de darlos a los demás.
    • Las personas asertivas utilizan el contacto ocular directo, hablan sin titubeos y se muestran relajados en sus conversaciones.
    • Mantienen relaciones saludables y satisfactorias y se ganan el aprecio y valoración positiva de los otros.

    Todo ello define a la asertividad y a las personas asertivas.

    asertividad

    ¿Qué síntomas presenta la falta de asertividad?

    Una persona con falta de asertividad se caracteriza por varios factores en su manera de pensar y hablar:

    • Presenta un volumen de voz tenue
    • Poca fluidez al hablar
    • Tartamudeos
    • Inseguridad
    • Siente que no le entienden o que se ríen de él/ella
    • Más preocupación por los demás que por uno mismo
    • Sentimiento de impotencia
    • Ansiedad
    • Frustración

    Como consecuencia de este conjunto de síntomas, acaban provocando a largo plazo, afectación en el estado de ánimo, disminución de la autoestima y pérdida de respeto hacia los demás.

    ¿Se puede entrenar la asertividad?

    Aunque el comportamiento asertivo viene determinado por factores como los rasgos de la personalidad o la historia de vida, se puede entrenar. Uno de los más utilizados es el entrenamiento asertivo.

    Esta técnica, para mejorar la asertividad, consiste en ayudar a las personas a gestionar la ansiedad o el malestar que les generan los encuentros interpersonales. Cuando esto síntomas son muy altos, pueden llegar a ser muy incapacitantes para la persona llegando a generar un deterioro muy importante en las relaciones afectivas.

    ¿Por qué ser asertivo es tan importante?

    Existen multitud de personas que, por mucho que puedan ser adultos, su aprendizaje emocional resulta muy inmaduro.  De hecho, en muchas ocasiones parece que nunca hubieran aprendido aptitudes sociales apropiadas o, más bien, no se las hubieran enseñado a edades más tempranas.

    Estrategias para ser más asertivos/as y potenciar la asertividad

    Para potenciar la asertividad, te damos estos breves consejos

    • Aceptación de la crítica: se trata en pensar que la crítica se hace desde la buena intención, por lo tanto se le pregunta a la otra persona qué es lo que le molesta, en qué podemos mejorar, o qué cosas cambiaría. No se trata de ceder, sino de escuchar otros puntos de vista y negociar alternativas. Recuerda que otros puntos de vista enriquecen las cosas. En cambio, si la persona solo quiere atacar, es probable que se quede sin argumentos. es una estategia importante para ser asertivo.
    • Dividir la acción de la persona: una cosa es hacer mal una actividad, que no sea perfecta o cometer un error, y otra ser buena o mala persona por ello, no ser competente, etc. Un error o equivocación no define quién eres o no. Usa este argumento con la otra persona para arreglar errores y ser más asertivo.
    • Disco rayado: muy útil cuando la otra persona insiste en atacar o llevar el discurso a lo personal o emocional. Se trata en repetir una y otra vez (como si fueras un disco rayado) tu argumento o idea sin salirse de él, ignorando todas las técnicas de la otra persona para perturbar.
    • Banco de niebla:  acepta las cosas que crees que la otra persona tiene razón, pero no dejes que te lleve hacia temas que no quieres tratar. Niégate a hablar sobre temas que pueden conllevar desequilibrio para ti.
    • Aplaza la respuesta: si crees que estás sufriendo un bloqueo o que en ese momento se ha quedado la mente en blanco, pídele que te diga sus preocupaciones y añade que te lo pensarás y sopesarás, y cuando encuentres una solución o sopeses los argumentos contrarios, contestarás. Actúa desde la reflexión y excúsate en el raciocinio para no tener que contestar en el momento. Si la persona insiste, puedes usar el disco rayado o banco de niebla. Ser asertivo es importante para poder tener una buena calidad de vida, respetando a los otros y haciéndote respetar

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    asertividad

    Tus derechos desde la asertividad

    Todos tenemos unos derechos que podemos (y debemos reivindicar), estos derechos de ser asertivos deberían ser expresados de manera asertiva, con las estrategias que acabamos de ver. No dudes en pedir lo que necesitas para ser feliz y ser respetado/a. No es ser egoísta, es valorarte como persona.

    Para potensiar la asertividad, tienes derecho a:

    • Ser tratado/a con respeto, ser escuchado y que tus opiniones sean tomadas en cuenta.
    • Poder expresar sentimientos y emociones. Recuerda que tus sentimientos e emociones son tan importantes como los de las otras personas, piensa si complacer a los demás hace que sufras (y reconoce si hace también que una parte tuya se sienta bien)
      • ¿Cómo se ha formado cada parte?
      • ¿De qué te han protegido?
    • Derecho a tener una opinión y postura propias, siempre que respete los derechos de los demás.
    • Derecho a cubrir tus necesidades y tener independencia: si tienes unas necesidades que otro está bloqueando, tienes derecho a pedirlas, escuchar lo que el otro tiene que decir, pero mantenerte en tu postura. Tus necesidades pueden entrar en conflicto con los de otra persona, si no se puede negociar un acuerdo, tienes derecho a pedir que sean respetadas y que se respete tu independencia.
    • Derecho a decir que no. Si crees que no eres capaz, practícalo en las pequeñas cosas del día a día y refuérzate por ello. Si sientes culpa, investiga en qué acontecimientos vitales o qué personas significativas te han hecho sentir así. Haz una lista y pídele al psicólogo/a ser trabajada.
    • Derecho a no ser perfecto y a no querer serlo: ser perfecto es imposible, todos/as cometemos errores. Tenemos derecho a tenerlos, a no sentir culpa ni ser machados/as por ellos. Aprende de tus errores, tienes derecho a hacerlo.
    • Derecho a cambiar de opinión. Porque hayas dicho algo, esto no se convierte en inmutable, especialmente si después te hace sufrir. Coméntalo a las personas implicadas argumentando (o no) tu posición.
    • Derecho a no aceptar peticiones o planes.
    • Derecho a descansar: A veces es mejor descansar y limpiar la mente y el cuerpo, que seguir en algo que te va agotando. Piensa que agotado/a o de mal humor no eres de ayuda a nadie. El autocuidado es un derecho fundamental.
    • Derecho al éxito y al reconocimiento: algunas personas sienten que no tienen derecho a triunfar o mejorar, que así deja por debajo a otras personas que pueden sufrir por ello o sentirse atacadas. Tienes derecho a potenciar tus capacidades y disfrutar de tus éxitos. También tienes derecho a no triunfar siempre, e incluso a elegir en qué quieres triunfar. A veces las opiniones de familiares, pareja o amigos nos condicionan.
    • Derecho a no seguir los caminos de la familia, amigos o pareja: vivimos rodeados de “deberías” o de “herencias de valores familiares”. Tienes derecho a no seguirlos si consideras que no es el camino.
    • Derecho a la alegría y la felicidad, para potenciar la asertividad
    • Derecho a las emociones displacenteras: igual que tienes derecho a ser feliz, también a enfadarte, estar triste o necesitar estar solo/a.

    • Derecho a tener derechos en la jerarquía: que haya una jerarquía (padre-hijo, jefe-empleado, etc.) no quiere decir que no podamos pedir cosas que necesitamos. La frase de “se hace porque yo lo digo” no es válida en la asertividad ni en la felicidad.
    • En el sexo: tienes derecho a decir no, a no tener relaciones sexuales si no te apetecen e incluso a no hacer diferentes técnicas. Incluso si ya has dicho que sí y en el proceso deja de apetecerte, puedes cambiar de opinión. Tu cuerpo es tuyo.
    • En relaciones de “buen rollo”:  a veces en grupos que se llevan muy bien es difícil ser asertivo porque se piensa que serás el que rompa la armonía. Pero en realidad, en todo grupo e institución hay conflictos que si se apartan al final acabarán saltando por algún lado. Es mejor abordarlos de frente desde la asertividad que ir “quemándose” hasta que ya no haya vuelta atrás.

    Ahora que ya sabes qué es ser asertivo/a y cómo ponerlo en práctica, te aliento a que lo practiques. Recuerda que son tus derechos, no estás dañando a nadie con ellos, y recuerda que si te cuesta ponerlos en práctica, posiblemente el pasado esté llamando a tu puerta. En este caso, lo mejor es pedir ayuda a tu psicólogo/a para mejorar la asertividad y practicar mucho mindfulness y amor propio. Espero que la asertividad forme parte de tu vida y te ayude a ser feliz.

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    Autora: Beatriz Gil Torres

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