Psicoanalista Donald Winnicott

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DONALD WINNICOTT

 

LOS CONCEPTOS FUNDAMENTALES EN LA OBRA PSICOANALÍTICA DE WINNICOTT

 

Donald Woods Winnicott nació en Plymouth, Inglaterra, en el, año 1896. Cursó estudios de medicina, los cuales le permitieron ejercer su labor en el seno de la pediatría.

Fue por esto que tuvo la oportunidad de desarrollar su teoría, gracias al contacto con población clínica infantil y sus familias, más específicamente en la diada madre-hijo y en los fenómenos que ahí ocurrían y que pasaremos a explicar a continuación.

 Conceptos fundamentales en el desarrollo de la teoría psicoanalítica de Winnicot

Madre suficientemente buena

Para el bebé, el primer contacto con el “mundo exterior” es aquél que es proporcionado por la madre, es decir, se trata de un entorno inicial para su desarrollo. Dicho de otra forma, la madre proporciona al bebé signos de “quién puede ser” o “qué puede hacer”, así como cierta pista de cómo pueden reaccionar los demás frente a quién es y frente a lo que hace.

Esto implica lo siguiente: las reacciones de la madre a cómo es el bebé condicionará de forma notable cómo será como adulto, puesto que habrá aprendido a modular su persona y comportamiento en función de cómo fueron las reacciones de su “primer entorno”.

Es en la observación de esta diada madre-hijo donde Winnicott acuña el concepto de madre suficientemente buena. De forma breve, una madre suficientemente buena es aquella que permite al bebé actuar acorde a sus aspectos más genuinos.

Es aquella que acepta que, a sus ojos, su bebé pueda ser “imperfecto” o incluso “desobediente”. Aparca, por decirlo de alguna forma, sus necesidades respecto a cómo debería su hijo para permitirle ser.

Acoge su originalidad y genuinidad, reflejándosela al bebé como un aspecto positivo y tolerable para ella y, por tanto, para los demás.

Una madre suficientemente buena es aquella, según Winnicott, que también se permite no apreciar ciertos comportamientos de su hijo, pero es capaz de metabolizarlos para no condicionar la “personalidad” del mismo.

La consecuencia última para el bebé es que “aprenderá” que es libre para ser quién es, que no hay nada de erróneo en ello y que su auténtico self puede ser fomentado y ejercido sin riesgo para su vinculación con el otro.

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Puesto que el bebé, en tanto que ser humano, depende enormemente de su figura de cuidado y apego durante sus primeros meses de vida, ha de adaptarse a dicha figura de forma que esa adaptación garantice su supervivencia.

En otras palabras, según Winnicott, adaptarse instintivamente a lo que intuye será acogido, validado y aceptado por la madre es crucial para perdurar.

Durante los bombardeos de Londres durante la Segunda Guerra Mundial, muchos niños quedaron huérfanos y fueron cuidados en instituciones públicas donde se les proporcionaban todos los cuidados considerados necesarios por aquél entonces para su conveniente desarrollo y crecimiento.

Sin embargo, los datos demostraron multitud de muertes prematuras a pesar de contar con todo cuidado desde el punto de vista de la alimentación, vestimenta o higiene posibles.

A esto se lo denominó como hospitalismo. El estudio de dicho fenómeno llevó a la siguiente conclusión: la figura de apego es algo cuasi imprescindible para la supervivencia.

La necesidad de apego condiciona la supervivencia, y es por ello que los bebés tratan de garantizarla en la mayor medida posible. Como decíamos anteriormente, los bebés tienden a adaptarse a la figura que localizan como figura de apego.

Esto significa que, si una madre que no consideramos como suficientemente buena muestra su enfado o frustración frente al comportamiento del niño, el niño tratará de modular su carácter y comportamiento para satisfacer los deseos de la madre y, en consecuencia, alejarse de su auténtico self y engendrando, por tanto, un falso self, según indica Winnicott.

 

Auténtico self / falso self en la obra de Winnicott:

 Para hacer más manejables los conceptos de auténtico self y falso self lo traduciremos en las siguientes creencias: ¿quién y cómo quiero ser? y ¿quién y cómo debería ser?

El auténtico self, según Winnicott, hace referencia a un aspecto nuclear de la personalidad del individuo, donde la espontaneidad, genuinidad y originalidad son ejes vertebradores de la identidad de la persona.

Como decíamos anteriormente, una madre suficientemente buena es aquella que fomenta la espontaneidad y originalidad de su bebé. No muestra rechazo ante ambos aspectos, y tolera que la personalidad y conducta del bebé difieran de sus expectativas y necesidades.

El bebé percibirá que su espontaneidad produce ilusión o alegría en la madre, es decir, que son aceptados por la misma.

Dicho fenómeno, si tiene lugar en las primeras fases del desarrollo en la diada madre-hijo, tendrá como consecuencia última un adulto que vive entorno a la “sensación” de que la satisfacción de sus necesidades originales y genuinas no supone obstáculo de cara a la vinculación con los demás.

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El falso self es aquél que se gesta, de nuevo, en la diada madre-hijo, pero donde la madre muestra rechazo a la espontaneidad y originalidad que antes mencionábamos.

Será el gesto materno el que condicionará al bebé para ser “quien debe ser” cuando la madre no puede ser considerada una madre suficientemente buena, o, dicho de otra forma, cuando la madre no fomenta esta espontaneidad.

El resultado de este proceso.para Winnicott, es un bebé y posterior adulto que atiende en mayor medida a las necesidades de los demás que a las suyas, con el objetivo de preservar los vínculos con su entorno a través de adaptarse lo que intuye que es lo “correcto y aceptado” por parte de este entorno.

Se trata de personas con el foco especialmente puesto en lo que los demás esperan de ellos, sobre todo cuando intuyen que esa expectativa se traducirá en proximidad.

La adaptación a la creencia de lo que ellos creen que los demás esperan y desean por su parte es el eje vertebrador de su actitud con el otro. Es el ejemplo del hijo que estudia lo que quiere el padre, el ejemplo de la hija que contrae matrimonio con quien intuye que la madre desea o el amigo que se muestra enteramente disponible a los demás olvidándose de forma notable de sí mismo.

De esto se desprende, siguiendo el pensamiento de Winnicott, una tremenda desconexión con las necesidades más genuinas de uno: la necesidad de vinculación o apego se ve satisfecha, puesto que gran parte de la actitud se pone en marcha para preservar precisamente esa vinculación.

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Conclusiones de la teoría de Winnicott

 Se ha visto cómo la diada madre-hijo produce una enorme influencia de cara a la vinculación en tanto que adultos.

La respuesta y reacciones de la figura de apego frente a la espontaneidad del bebé repercute, de forma sutil pero importante, en la creencia que el futuro adulto puede tener de cara a la conservación de ese vínculo, atendiendo a sus necesidades o a las de otros, satisfaciendo así esa necesidad de forma genuina o mediada, y, en última instancia, fomentando una mayor o menor conexión con el aspecto más original y genuino de uno mismo.  

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Autor: Alvaro Narvaiza

 

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