Aprender a decir que no

Aprender a decir que no ¿Por qué decimos sí cuando queremos decir no?

En ocasiones, tendemos a ceder en cosas que no queremos por diversos motivos y esto nos termina generando malestar y un conflicto con nosotros mismos. En muchos casos, se convierte en algo habitual y la persona antepone la voluntad de los demás a la suya propia.

Todos queremos ser queridos y aceptados, pero el camino no es decir a todo sí, olvidándonos de nuestras necesidades y de nuestros intereses reales, pero hay personas que no pueden evitar comportarse de esta manera, aunque no les guste, es algo que han aprendido y creen que es la mejor opción.

Decir que sí, se convierte en un círculo vicioso que puede llegar a ser muy estresante para la persona. Cada vez más cosas que hacer, cada vez más cosas importantes que no lo son para nosotros, sino para los demás.

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¿Por qué no puedo decir que no?

Como decíamos anteriormente es algo que hemos aprendido desde la niñez. Es probable que en la familia se haya inculcado el estar siempre dispuesto a ayudar, a agrandar, asociado a ser buena persona, a ser querible, y por lo tanto, que el priorizar nuestras necesidades por encima de las demás, sea algo reprochable, negativo e incluso de mala educación

Con este tipo de enseñanzas, el niño aprenderá a estar disponible para los demás, desarrollando una elevada deseabilidad social y probablemente una baja autoestima.

¿Por qué lo hacemos?

  • Baja autoestima: Tener un concepto negativo de sí mismo, no sentirse capaz, valioso, ni con cualidades positivas, son algunas de las consecuencias de la baja autoestima y de que las personas que la padecen se sientan inferiores a los demás y con la necesidad de decir que sí a los demás, porque creen que son mejores, más cualificados, más inteligentes, etc.

  • Miedo: Tener muy arraigas las creencias que comentamos anteriormente, generan un sentimiento de miedo, que hace que la persona actúe de manera contraria a sus necesidades. La elevada deseabilidad social desencadena este sentimiento relacionado con quedarse fuera de su círculo familiar, laboral y/o social.

  • Presión de grupo: Cuando empezamos a socializarnos y a pertenecer a un grupo, es muy importante tener claras nuestras prioridades y decidir por nosotros mismos en muchas ocasiones, no siempre con relación a lo que decida el grupo. La presión del grupo es muy importante sobre todo en adolescentes, pensamientos del tipo: “si todos lo hacen yo también”, “si no voy a esa discoteca me voy a quedar fuera”, “me voy a quedar solo”. Puede ejercer una gran influencia, pudiendo en muchas situaciones tener consecuencias nefastas para la persona.
  • Evitar rechazo: La creencia de que diciendo que sí, seremos más aceptados, está muy extendida socialmente y no es correcta. Si decimos a todo que sí, les estaremos enseñando a los demás como tratarnos y si nosotros no nos respetamos el resto tampoco lo harán, asumirán que siempre estaremos ahí para ellos. La aceptación se convierte en estos casos en una prioridad en la que al final todo vale.
  • Evitar confrontaciones: Que existan discusiones en grupos, familias, en el trabajo, es algo natural, no todos podemos pensar siempre igual y cada persona puede exponer su punto de vista sin que existan consecuencias negativas por ello. Las personas que tiene dificultad para decir no, evitan los conflictos y asumen las decisiones y las opiniones de los demás por el malestar que les genera tenerse que enfrentar al conflicto.
  • Evitar pérdida de oportunidades: Cuando una persona tiene dificultades para decir no, aceptará cualquier propuesta, porque cree que si no las acepta quizás no haya más propuestas personales y/o laborales. Valorará más la oportunidad que si la desea o no.
  • Sentimiento de culpa: Muy asociada a la educación recibida se encuentra la culpabilidad
    por no ayudar o no realizar una tarea que se les haya encomendado. Es un sentimiento muy poderoso, que a este tipo de personas además las hace muy vulnerables a la manipulación y al chantaje emocional de los demás.

Cómo conseguir decir que no cuando lo queremos
 

  • Valórate: Mejorando tu conocimiento acerca de ti mismo, de quien eres realmente. Tendemos a creer que nos conocemos, pero si nos paramos y nos miramos en muchas ocasiones tenemos una idea de nosotros mismos que está más relacionada con lo que nos han ido diciendo los demás que como somos realmente. Por eso es muy importante conocerse, para poder valorarnos y sentirnos mejor  con nosotros mismos, lo que aumentará nuestra autoestima y nuestra seguridad en nosotros mismos.

  • Respétate: Debes tener claro cuales son tus necesidades, tus objetivos y hasta donde estás dispuesto a decir que sí o que no. De esta forma establecerás unos límites con los demás que te ayudarán a respetarte a ti mismo y a que los demás también lo hagan. Podrás encontrar el equilibrio necesario, tanto para tu desarrollo personal como profesional.

  • Asertivo: La asertividad se aprende y nunca es tarde, aprenderás a poder decir que no sin dañarte ni a ti ni a los que te rodean, pudiendo exponer tu punto de vista, tus desacuerdos sin que ello te genere ningún malestar.

  • Ayuda: Puedes compartir lo que te ocurre con tus seres cercanos, con las personas en las que confíes, para que puedan comprenderte y ayudarte y si es necesario pide ayuda profesional.

  • Aprender a decir no, puede resultar muy difícil, pero se puede aprender, recuerda que siempre tenemos la opción de no hacer y de no ser aquello que no queremos ser.

 
SIEMPRE TIENES LA OPCIÓN DE NO HACER Y DE NO SER AQUELLO QUE NO QUIERAS SER
 

Autora: Oceanía Martín Recio

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