TRAUMA RECIENTE

Guía de ayuda para superar un trauma reciente

En este artículo, vamos a hablar de las reacciones normales al trauma para dar una guía de apoyo a las personas que recientemente han pasado por esa situación. 

Qué es un trauma

Un trauma es un suceso negativo que pone en peligro la integridad física o psicológica de la persona, como terremotos, inundaciones, incendios, accidentes, asesinatos, agresiones sexuales, atentados terroristas, torturas, guerras, violencia familiar, o acoso laboral o escolar.

Cuando una persona vive un hecho de estas características, siente un miedo profundo; se siente indefensa, amenazada, y con mucha dificultad para controlar lo que está experimentando. Esta vivencia de peligro implica multitud de reacciones corporales: tensión, nerviosismo, agitación, taquicardia, vértigos o mareos o fatiga intensa, dolores corporales difusos, pérdida de apetito, hipersensibilidad a lo que sucede alrededor, sobresaltarse con facilidad, estar irritable o impaciencia y tener problemas de sueño, de concentración e incluso agresividad hacia las personas más cercanas.
 
Todos estas reacciones son normales cuando nos enfrentamos a una amenaza intensa, porque nuestro organismo nos prepara físicamente para actuar ante esa emergencia y poder resolverla. Esta reacción va desapareciendo en la medida en que nos alejamos del peligro, pero si seguimos valorando que el peligro existe y la situación es amenazante, los síntomas continuarán. También aquellas cosas que nos recuerden la situación (olores, ruidos, lugares, personas) pueden disparar estos síntomas.
 
La primera reacción, una vez ha pasado el peligro, puede vivirse como un estado de shock, caracterizado por llanto, nudo en la garganta, angustia, vacío en el estómago, gritamos, mareo, lamentos, dolor de cabeza, confusión, quedarnos paralizados, descontrol. Todas estas reacciones son normales durante el shock.

Después del shock, cada persona actúa a su manera, algunas prefieren no pensar en lo ocurrido, negarlo y hacer como si no pasara nada para hacer menos fuerte el impacto del suceso.

Algunas de las reacciones frecuentes al trauma están descritas en este enlace:
 
https://www.psicologiamadrid.es/problemas-que-trabajamos/tratamiento-trauma
 

¿Qué es esto que siento?

Cuando vivimos un trauma, es normal que pensemos que la vida se acaba y que no tiene sentido, dado que hemos recibido un duro golpe que no encaja con la imagen del mundo que teníamos. También, suelen venir a la cabeza imágenes de lo ocurrido, aunque hagamos esfuerzos por evitarlas. Es habitual que tengamos problemas para concentrarnos o recordar, y nos quedemos en blanco, o como ajenos a nosotros mismos por el impacto de ese golpe.

Podemos sentirnos incluso culpables por lo que podríamos haber hecho para evitarlo, porque nuestra cabeza tiende a explicar las cosas de forma lógica, pero en estos casos es difícil encontrar una explicación; por lo que es mejor no entrar en estos debates, que en el fondo se alimentan de una sensación de profunda tristeza.

Además, debido al intenso malestar que se siente, la persona trata de evitar todo aquello que le recuerde a lo sucedido, para no revivir la experiencia (lugares, personas, situaciones, olores, ruidos) porque no enfrentarse a ello alivia. Sin embargo a largo plazo puede generar más malestar e impedir que desarrolle su vida con normalidad.

También el mundo emocional se bloquea, como si no tuviéramos capacidad de sentir, una frialdad que a veces dificulta llorar o sentir emociones, tanto las agradables como las desagradables.
Es importante tener en cuenta que ninguna reacción es mejor que otra, cada persona se adapta como puede según su historia de vida y sus recursos.

Aunque el dolor que puede llevar a pensar que da igual lo que hagamos y que la vida no tiene sentido, en realidad con nuestra manera de actuar podemos facilitar el aceptar lo sucedido y prevenir problemas futuros. Algunas claves para ello son:

  • Acepta sentirte mal. Es normal en una situación como esta.
  • No intentes buscar explicaciones lógicas a lo ocurrido.
  • Pasa tiempo en compañía de otras personas. Es más fácil superar las situaciones difíciles cuando las personas se ayudan mutuamente.
  • Comenta lo que ha pasado con personas cercanas. Pide apoyo y ayuda a tus familiares, amigos, vecinos….
  • Si te sirve de ayuda, habla de cómo te sientes. Si no puedes hablar, escríbelo
  • Tómate tiempo para llorar si lo necesitas. Para sentirse mejor a la larga es bueno dejar que estos sentimientos afloren en lugar de retenerlos o esconderlos.
  • Vuelve a tu rutina cotidiana. Intenta organizar tus actividades para los próximos días.
  • Enfréntate lo antes posible a lugares y situaciones que te recuerden lo que ha pasado, aunque lo pases mal.
  • Ponte pequeñas metas. Haz una cosa cada vez en lugar de  intentar hacerlo todo al mismo tiempo. Así irás recuperando la sensación de que vas teniendo éxito en las pequeñas cosas que te planteas.

  • Intenta descansar y dormir lo suficiente (en situaciones como esta es necesario dormir más de lo habitual).

  • Haz algo para sentirte un poco mejor (un baño caliente, tomar el sol, escuchar música, un paseo, jugar con el perro,…)
  • Haz algo que te ayude a sentirte útil y valioso.
  • Intenta aislarte en algunos momentos de lo que sucede a tu alrededor (apaga la tele y distráete con algo que te guste).

Tras el shock, iniciamos un proceso de elaborar y aceptar lo sucedido en el que es importante contar esa vivencia y lo que estás sintiendo por desagradable que sea, porque cuanto más tratemos de silenciarla, más difícil será aceptarla para un día dejarla ir. Puedes contar la historia y expresar tus sentimientos de la forma en que sea más fácil, a personas de confianza (amigos, familiares, personas cercanas), a un profesional de la salud, a ti mismo/a escribiendo, tocando música, dibujando, moldeando, etc. Cualquier forma en que se te ocurra expresar y compartir tus sentimientos permitirá empezar a aceptar lo que ha sucedido.

Además, es muy importante apoyarte en personas cercanas que puedan mostrarte su cariño, aprecio, con quien puedas hablar de tus preocupaciones o temores, o incluso quizá conozcas a alguien que haya pasado por una situación similar con quien puedas sentirte entendido/a.

También, puedes necesitar relajarte y distraerte de tu problema, por lo que busca a alguien con quien compartir esos momentos, que no esté implicado en el suceso, o también actividades que para ti sean valiosas y merezca la pena vivirlas.
 
El proceso de aceptación y elaboración de lo sucedido es muy importante para recuperar el equilibrio y bienestar psicológico. Este permite integrar esa experiencia dentro de nuestra historia vital como personas, que formará parte de quienes somos, y tendrá su significado para cada uno de nosotros.

En este proceso, experimentaremos y transformaremos sentimientos de tristeza, culpa, y rabia que nos hablan de lo que hemos vivido pero que generan un malestar que es tolerable cuando hemos aceptado lo sucedido. Desde la aceptación, aunque nos pongamos tristes recordando el suceso, el malestar no impedirá desarrollar nuestra vida, nuestras metas y tener equilibrio.

Este camino se recorre, aún con dolor, también con recursos. Es importante preguntarte qué recursos tienes como persona para hacer frente a la situación y qué cosas son valiosas para ti.

Si quieres leer sobre el trauma de apego entra en el siguiente enlace:

https://www.psicologiamadrid.es/psicologia-infantil-adolescentes/trauma-de-apego

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Autora: Candela Molina Gutiérrez
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