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Qué es el Trastorno Esquizoide de la Personalidad

Trastorno Esquizoide de la Personalidad

Qué es el trastorno Esquizoide de la Personalidad

Los trastornos de la personalidad son patrones de comportamiento, pensamientos y sentimientos rígidos y estables en el tiempo, donde el comportamiento de la persona no se corresponde con la norma social vigente y muestra inflexibilidad frente a los cambios sociales o vitales.

La persona no percibe esto como algo a destacar ya que lo vive como natural creyendo, por ejemplo, que sus problemas o afectaciones son un rasgo (un característica estable de la persona) en lugar de un estado (una característica temporal, por ejemplo, la ansiedad o a tristeza, o se vago si se está cansado), porque probablemente lo siente así puesto que le habrá acompañado toda la vida. Por ejemplo, una persona sin trastornos de la personalidad puede decir “tengo una depresión” mientras que alguien con trastorno de la personalidad se referirá al problema como “yo soy así”.

Cuando hablamos del trastorno esquizoide de la personalidad hay una serie de característica interesantes a saber: este trastorno pertenece al grupo A en la clasificación de los trastornos de la personalidad, estos son los denominados “raros o excéntricos”, que creo que nos ayudará a recordar ciertas características de la persona con este patrón. Hay que recordar que estas expresiones nos sirven a los psicólogos y psiquiatras para el diagnóstico, pero que no deben tomarse como devaluadoras o como algo negativo, ninguna personalidad, a priori, lo es.

Vamos ahora a entender mejor el trastorno esquizoide: en estas personas el rasgo más notable es la falta de relaciones personales y la ausencia de deseo y motivación para tenerlas. Las relaciones sociales no son percibidas como algo agradable y motivante, sino como una situación que desordena la vida y la cual es mejor evitar. Es por ello que suelen ser personas solitarias, algo que les puede limitar en su día a día.

Si quieres saber más sobre otros trastornos de personalidad, puedes leer sobre los límites en el siguiente enlace:  https://www.psicologiamadrid.es/psicologo-tratamiento-trastorno-limite-de-personalidad-tlp

¿Cuáles son los rasgos que nos puede indicar que una persona tiene un trastorno esquizoide de la personalidad?

 

  • Las personas con este trastorno son retraídas y/o pueden llegar a ser personas aisladas del contexto social, tendiendo a relacionarse mejor con personas conocidas que con extraños.
  • No tienen interacción con las personas y, cuando lo hacen, responden muy poco a los estados, los cambios y los deseos de las otras personas. Esto quiere decir que no entran en la conversación de manera espontánea ni tienen interés en ella y en caso de participar (normalmente porque alguien les pregunta directamente a ellos) no comparten los estados emocionales que se dan en las conversaciones, por ejemplo: no rien en una conversación, no se emocionan con el relato, no cuentan aspectos personales de su vida ni se interesan por la vida del otro, no intentan participar en un grupo, etc.
  • No encuentran satisfacción en las relaciones con otras personas. No desean las relaciones íntimas, ni siquiera las familiares.
  • Son indiferentes a la opinión ajena. No parecen verse afectados por las opiniones que los demás tienen sobre ellos.
  • No expresan ni sienten emociones fuertes, ni positivas ni negativas.
  • Presentan incapacidad de percibir las emociones, tanto en sí mismos como en los demás.
  • La vida puede resultarles insulsa o abrumadora.
  • Como es esperable, buscan intereses o trabajos que limiten el contacto social. Son personas que prefieren la soledad.
  • Suelen ser tranquilos y reservados.

¿De dónde proviene el trastorno de la personalidad?

 
Esta respuesta no es fácil porque ahondar en las causas de la personalidad es algo que siempre traerá debate. Algunos estudios relacionan los trastornos de la personalidad con el estilo de apego  que estas personas poseen o con las situaciones vividas en la primera infancia.

Otros hablan de genética. Como es de esperar, seguramente haya parte y parte. Puesto que un trastorno de la personalidad es una forma característica no solo de ser y actuar, sino de interpretar la vida, a uno mismo y a los demás y que acompaña a la persona “desde siempre” y no varía fácilmente, es difícil pensar que pueda surgir en etapas posteriores a la infancia, como la edad adulta, aunque el diagnóstico suele realizarse en adultos.

En general parece que estos niños han tenido figuras de apego frías y distantes que les han podido generar la idea que las relaciones interpersonales no proveen de aquello que alguien necesita para sentirse bien y seguro, haciendo que la persona, ya desde la temprana infancia, crea que debe arreglárselas por sí mismo y que no puede ser querido ni encontrar nada bueno en el contacto con los otros significativos, esto es, las personas cercanas y por tanto, las relaciones en general. Aunque tengo que añadir como psicóloga que cada persona es un mundo y en cada caso particular hay que explorar, junto con el paciente, qué ha pasado en su vida en particular para verse a sí mismo y a los otros como se ven.

Otro factor a tener en cuenta es si puede haber una causa genética como defienden algunos autores. Quizás la interacción entre genes y ambiente contendrá los hechos o variables para que existe un trastorno de la personalidad, sin embargo la investigación sigue abierta y sea como sea, con todas las personas se puede trabajar hacia un camino de curación emocional y bienestar.

 

¿Existe tratamiento para el trastorno esquizoide de la personalidad?


La respuesta es sí. A veces los trastornos de la personalidad pueden hacer sufrir a las personas al no poder enfrentarse a las demandas del día a día. Por ejemplo, puede necesitar desarrollar estrategias interpersonales para un trabajo o situación puntual, al no conseguirlo o verse entre la espada y la pared, pueden acudir a consulta.

En el tratamiento la persona aprende a pensar sobre ellos mismos y sobre los demás, a cuestionarse su forma de ver la vida para poder desarrollarse de manera diferente y a generar estrategias que le ayuden a desenvolverse. La duración y el tipo de tratamiento también varía según los casos, puesto que el trastorno de la personalidad presenta diferentes grados: leve, moderado o grave.
 Como siempre, cada tratamiento será único y adaptado buscando siempre lo mejor para la persona que acude a terapia.

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Autora: Sara Sarmiento
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