Ser padre después de haber sido hijo

SER PADRE DESPUÉS DE HABER SIDO HIJO

“Un profundo conocimiento sobre nosotros mismos puede llegar a cambiar quienes somos”
Daniel J. Siegel y Mary Hartzell
A menudo buscamos un manual que nos ayude en la laboriosa tarea de ser padres, y a menudo nos sentimos frustrados porque ese manual no existe. No solo no existe, sino que a veces la abundancia de información y las discrepancias entre profesionales nos deja aturdidos y desamparados en la difícil labor de padres.

Tendencias como la psicología positiva, educar sin castigos o los contratos de fichas invaden nuestras mesillas de noche. Modelos que nos guían en la incertidumbre de la crianza del día a día, pero no todos los niños son iguales, tampoco todos los padres lo son, ni los contratos de fichas valen para todos los casos. Nuestras mesillas de noche están llenas de buenas ideas, pero estas ideas no serán útiles si no tenemos en cuenta que cada niño, cada padre y cada intervención son únicas, y por tanto se deben tratar como tal, es decir, a medida.

Pero bueno, si lo que buscamos es una ayuda general que valga para todas las distintas circunstancias tengo una buena noticia: si existe algo que funciona para todos los niños y para todos los padres, independientemente de la cultura o del ambiente, algo en lo que todos los profesionales estamos de acuerdo: “ser padres conscientes”, es decir, cuanto más te conozcas tú mejor será la relación que tienes con tus hijos, y por tanto mejor será la educación que podrás ofrecerles. ¿Y qué significa esto? Pues que es hora de ver dónde centrar nuestra atención y que quizás en vez de centrar el problema en los niños deberíamos comenzar a revisarnos nosotros mismos.

Para poder comunicarnos con nuestros hijos lo más importante es revisar nuestra propia mochila: deshacernos de lo que ya no vale, reparar lo que está roto y aceptar lo que no nos gusta y todavía necesitamos. Solo así podremos vivir las experiencias actuales siendo conscientes de si estamos condicionados por nuestro pasado. Una vez nos libremos de los miedos y de las limitaciones del pasado podremos ofrecer a nuestros hijos relaciones que les permitan madurar de manera sana y que nos permita a nosotros tener una buena relación con ellos, sin estar condicionados por nuestra infancia o por nuestro pasado.

La forma en que nos comunicamos con nuestros hijos tendrá un profundo impacto en su desarrollo como adulto. Los niños se sentirán más seguros cuanto más reciproca sea la comunicación y está seguridad será la que les ayude a desenvolverse en las distintas áreas de la vida.

Si no has hecho un proceso psicológico quizás ahora que vas a ser padre o que ya lo eres es un buen momento para liberarte de todas esas creencias y limitaciones que has heredado. Un profesional te puede ayudar a revisar la mochila y dejarla adaptada con lo necesario para este nuevo camino.
A continuación, te ofrecemos algunas pautas que te pueden ayudar a tener una compresión más profunda de tu vida emocional y por tanto de la de tus hijos.

CONSEJOS PARA PADRES

  • Permanece presente como padre. Si estamos muy preocupados por el pasado o por el futuro no estamos en el presente. A menudo pensamos que el estar físicamente presente es suficiente, pero nuestros hijos necesitan de una intención de conexión y solo así podrán desarrollar un autoconocimiento y relaciones sanas.
  • Respeta las opiniones de tus hijos. A veces las opiniones de nuestros hijos nos pueden parecer idealizadas e incluso estúpidas. Antes de juzgar su opinión intenta posicionarte en su visión del mundo y salir de la tuya por un momento. Esto no quiere decir que tengas que estar de acuerdo en todo, pero sí que tengas en cuenta su lugar para poder entenderle.
  • Disfruta del aprendizaje. Nuestros hijos son una oportunidad para seguir evolucionando y resolver algunos temas pendientes de la infancia. Vive esta etapa como un aprendizaje más que como una carga y esto de dará apertura mental.
  • No des respuestas compulsivas, reflexiona. A veces nos dejamos llevar por nuestras emociones y actuamos impulsivamente. Es importante encontrar el equilibrio y ser más reflexivo, esto te ayudará a mantener el equilibrio emocional y hará que la relación con tus hijos sea más compasiva. La reflexión te permitirá elegir los valores y la educación que le das a tus hijos y no trasmitir solo lo que traemos de serie. Unos padres flexibles criaran unos hijos flexibles.
  • No te quedes solo con el comportamiento de tu hijo. Intenta entender que le ha llevado a actuar así. Puedes pedirle que te hable de sus creencias, pensamientos, intenciones, etc. Esto te ayudará a comprenderle mejor y por tanto a tenerle más en cuenta.
  • Encuentra un equilibrio en el ritmo. A menudo vamos muy rápido y nos olvidamos de disfrutar de la vida. No hay que hacer nada, solo estar un ratito con ellos y compartir su alegría.

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Referencias:
Siegel, D., & Hartzell, M. (2005). Ser padres conscientes. Vitoria: La Llave DH.
 
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Autora: Rebeca Carrasco
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