Qué es el dolor crónico: características y tratamiento

EL DOLOR CRÓNICO

 

¿Qué es el dolor crónico?

El dolor crónico es una enfermedad, definida por la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, como “una experiencia subjetiva sensorial y emocional desagradable, asociada a una lesión real o imaginaria”. Se trata de una experiencia de dolor que dura más de tres meses, y puede clasificarse en benigno o maligno.

Los dolores malignos implican deterioro progresivo del organismo, como en el caso de dolor oncológico. Los dolores benignos son dolores que no avisan de que hay un deterioro porque no tienen causa orgánica directa, y normalmente el dolor se inicia con una causa orgánica que luego desaparece aunque el dolor persiste. Este es el caso de la cefalea, dolor lumbar, neuropatías, fibromialgia o dolor psicógeno cuando la causa es psicológica.

Si quieres conocer más sobre la fibromialgia y su tratamiento, pincha en este enlace: https://www.psicologiamadrid.es/problemas-que-trabajamos/tratamiento-psicologico-fibromialgia-dolor-cronico

El dolor crónico tiene causa desconocida, y en estos casos son pacientes incomprendidos por el entorno, por la dificultad de establecer una causa del dolor, por lo que pueden desarrollar sentimientos de culpa e incomprensión. Se trata de una enfermedad muy incapacitante para la persona, ya que tiende a aislarse o mantenerse inactiva como estrategia para afrontar el dolor, reduciendo así sus actividades placenteras. De este modo, la depresión y la ansiedad son los cuadros clínicos más asociados a dolor crónico, y suele generar alteraciones de sueño, sexuales, de la memoria y la atención. En general, es una enfermedad que reduce la calidad de vida a nivel laboral, social, sexual, y la actividad física; llegando incluso a generar absentismo laboral.

El tratamiento para el dolor crónico combina el uso de fármacos (analgésico, y en ocasiones antidepresivos), la terapia física (ejercicio físico moderado) y tratamiento psicológico.
 
¿Cómo puede ayudarte un psicólogo a superar el dolor crónico?

En relación al dolor, es importante tener en cuenta que cada persona tiene un umbral de tolerancia distinto al dolor, según su experiencia y variables psicológicas. De hecho, las variables psicológicas pueden modular la experiencia de dolor, agravándola o haciéndola más tolerable según las estrategias de afrontamiento del dolor del paciente. Es por ello que el tratamiento psicológico está orientado fundamentalmente al manejo del dolor, mediante técnicas como el biofeedack, la relajación, la hipnosis y la redistribución de la actividad cotidiana.

Una persona con dolor crónico suele concentrar toda su actividad en los momentos donde no siente dolor, mientras que cuando siente dolor se queda aislada. Esta estrategia para adaptarse al dolor no es muy útil porque precisamente una alta actividad puede precipitar una crisis; por lo que se enseña a las personas a equilibrar su actividad. Por otro lado, la hipnosis y la relajación se emplean para generar analgesia que disminuya la intensidad del dolor, hacer más tolerable la sensación de dolor y ganar control sobre él.

Si quieres conocer más sobre las técnicas de hipnosis, pincha en el siguiente enlace: https://www.psicologiamadrid.es/blog/articulos/temas-actuales-de-psicologia/hipnosis-terapeutica-mitos-y-realidades

Además el dolor, como experiencia subjetiva, genera emociones (enfado, miedo, tristeza, culpa) y creencias respecto al dolor (si lo podemos manejar, qué se puede hacer para aliviarlo, cuánto durará, si es soportable o no, etc). Las emociones y creencias pueden hacer que el dolor se perpetúe, una vez la señal física de dolor se ha desactivado: por ejemplo, creencias como “este dolor no va a parar, siempre igual, no puedo hacer nada para calmarlo” o respuestas de ansiedad , ira o miedo, lo mantendrán por más tiempo y con mayor intensidad.

Por tanto, el psicólogo puede ayudar a modificar las emociones y creencias que perpetúan el dolor. Por ejemplo, los pacientes con una visión catastrofista del dolor, que lo evalúan como incontrolable, amenazante y no pueden distraer su mente del dolor; dificultan su manejo, por ello es importante la ayuda psicológica para modificar estos pensamientos. Además, es importante en estos casos la expresión de emociones, dado que mejora la tolerancia al dolor, y también el apoyo social para romper el sentimiento de incomprensión.

Por otro lado, las personas con dolor crónico tienden a la evitación del dolor, de manera que generan cada vez menos tolerancia a este. Por ello, dentro del tratamiento es imprescindible la aceptación del dolor sin juzgarlo ya que favorece un mejor manejo de este.

También, el psicólogo pude intervenir sobre los síntomas secundarios del dolor crónico: depresión, sentimientos de incertidumbre y falta de control, problemas de sueño, disminución de la actividad, y aislamiento; que empeoran la enfermedad en un círculo vicioso. Por ejemplo, el estrés cotidiano derivado de conflictos con personas importantes puede traducirse en tensión física que rápidamente generará dolor en una persona con dolor crónico. Por tanto, el aprendizaje de un adecuado manejo del estrés favorece la reducción del dolor.

Además, también la inactividad física como estrategia para el manejo del dolor dificulta que la persona pueda realizar actividades placenteras, y por tanto impide sentimientos de bienestar, placer y disfrute. En ese sentido, el tratamiento psicológico tiene el objetivo de generar una rutina de actividades placenteras donde la persona pueda equilibrar sus sensaciones positivas y negativas, favoreciendo la adaptación a la vida cotidiana y disminuyendo la incapacidad. También una regularidad en el sueño favorece el estado de ánimo.

Por último, es importante intervenir sobre los sentimientos de falta de control que tiene una persona con dolor crónico, por la sensación de que la enfermedad es sobrevenida, y no hay nada que pueda hacer. En realidad, las estrategias para el manejo del dolor mejoran la sensación de control sobre el problema y el estado del ánimo, frente a la inactividad, aislamiento y focalización en el dolor que lo empeoran.

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Autora: Candela Molina
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