Personas Demasiada Empáticas

Personas Demasiada Empáticas

CUANDO EL PROBLEMA ES SER DEMASIADO EMPÁTICO

¿Qué es la Empatía?

 
Podemos definir a la persona empática o a la empatía como la capacidad de uno para entender y conectar con las emociones que otro está sintiendo. Además, esto nos permite entender al otro, aún cuando nosotros viviríamos o reaccionaríamos de manera diferente a una situación en cuestión.

La capacidad de ser empático es importante y muy necesaria en nuestro desarrollo social, puesto que nos permitirá establecer relaciones con los demás desde una profundidad emocional y no desde la superficialidad. Si no fuéramos capaces de entender lo que los demás sienten, actuaríamos sin conciencia de las consecuencias que algunas de nuestras acciones pueden tener en los otros, de lo que necesitan los demás o de cómo relacionarnos saludablemente con las personas que tenemos cerca.


Es por tanto, una cualidad positiva de los seres humanos que todos deberíamos tener y desarrollar. Sin embargo, hay personas que tienen esta cualidad empática, pero desarrollada de una manera excesiva, lo cual tiene repercusiones negativas en la vida emocional de estas personas, provocando que lo que debería ser una virtud se convierta en un lastre.

Personas muy empática

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Características de las personas demasiado empáticas

 
Una de las características de estas persona demasiadas empática es que suelen ser como esponjas de las emociones de los otros. Se interesan por lo demás, escuchan sus quejas y sus problemas pero no les resulta difícil hacer una diferenciación entre ellos mismos y los demás, por lo que, así como el otro al desahogarse se sentirá aliviado, la persona excesivamente empática muy probablemente se quedará cargada por los problemas del mismo y quedará preocupada en cómo poder solucionarlos.

Además, sabiendo que el otro está pasando por un mal momento, no querrán suponer una carga más con sus problemas y se encargará de no compartir demasiado sus problemas con los demás, volviéndose más introvertidos y disminuyendo la importancia de las cosas que les preocupen.

Estas personas demasiado empáticas dedican mucho tiempo y energía en ayudar a los demás y facilitarles la vida, lo que les hace a veces poco asertivos, en tanto que es posible que anteponga las necesidades emocionales o logísticas de los demás a las suyas y no sepan a veces como decir que no si no están disponibles. Dan demasiado, se agobian y quedan exhaustos, puesto que a veces hacen lo imposible para satisfacer al otro.

Pero lo más importante es que en las relaciones cercanas, cuando viven y entienden las motivaciones de los otros a hacer ciertas cosas, justifican y anteponen todo esto a las emociones que puedan ellos estar sintiendo. Esto supone su desconexión emocional en pro de la adaptación al otro y además, que suelan resultar personas fácilmente manipulables.

Pongamos por ejemplo una relación de pareja en la que uno de los miembros esté muy ocupado por sus circunstancias y su trabajo, y la otra (excesivamente empática) se siente necesitad de tiempo de calidad en pareja, más atención, etc. Es probable que entienda que su pareja esté ocupada y que no tenga mucho tiempo disponible, y además no quiera cargarle con sus demandas, y está comprensión provocará que todas sus necesidades y las emociones circunscritas a ellas sean anuladas en pro del bienestar de la pareja.

Esto evidentemente es perjudicial para la persona pues a largo plazo supone una gran desconexión de sus propias emociones y de sus necesidades más profundas.

Empatía y Responsabilidad


Por lo tanto, ¿Cuál sería la manera adecuada de entender a lo demás pero también cuidarnos a nosotros mismos?

Lo ideal sería ser empático, entender y conectar con los demás, pero dejando un espacio de seguridad en el que me sienta protegido y que impida que nos dañen o nos dañemos, psicológicamente hablando, por las circunstancias.

personas demasiadas empáticas

Este distanciamiento psicológico o como a veces se llama “empatía selectiva”, no quiere decir que seamos egoístas o indiferentes a los problemas o las emociones de los demás, sino que es más bien una manera de responsabilizarnos de nuestros propios estados emocionales y de no responsabilizarnos de los estados emocionales de los demás.

Cuando hablo de responsabilidad me refiero a lo siguiente: cada uno de nosotros somos responsables de lo que sentimos, lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos, y no somos responsables de lo que el otro sienta, piense, diga o haga. Entender esto nos va a facilitar el poner límites y el cuidar a los demás sin dañarnos.

personas empáticas

no nos hacemos cargo de nuestras propias emociones nos estaremos descuidando a nosotros mismos, no atendiendo a las necesidades derivadas de nuestros estados emocionales. Pero además, paradójicamente, esto tendrá consecuencias en nuestras relaciones sociales. Un ejemplo de esto sería que la persona excesivamente EMPATICA a veces, con este afán bienintencionado de que el otro esté bien y de ayudarle, pueden impedir al otro que encuentre sus propias soluciones a los problemas, dejándole sin ese espacio que el otro necesita para generar esas respuestas.

Además como he comentado con anterioridad puede ser más propensas a relacionarse con personas de perfiles más narcisistas o psicopáticas, que tienden a observarse a sí mismos casi exclusivamente y no tienen la capacidad o tiene dificultad en conectar con  los demás, y salir muy heridas de esas relaciones tan descompensadas.

La clave pues en líneas generales, para que nuestras relaciones sociales fueran serenas, satisfactorias e igualitarias, sería conectar con el otro sin desconectarnos de nosotros mismos.

Hemos profundizado en la persona demasiado empática, puedes en el enlace de abajo saber sobre los contrario

PUEDES LEER SOBRE LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS PERSONAS OPUESTAS: GENTE NO EMPÁTICA

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Autora: Cristina Marín
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