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La Mente de un Psicópata

La Mente de un Psicópata

La mente de los psicópatas
¿Cómo son?

 

Quiénes son los psicópatas


La psicopatía ha sido una de las cuestiones más estudiadas por los criminólogos para entender algunos de los actos violentos que aquejan en cualquier sociedad; sin embargo, a día de hoy todavía no está clara la clasificación de tipos de psicópatas, no hay una causa que pueda explicar esta personalidad, así como tampoco se la considera un trastorno mental o de personalidad. El único trastorno que puede entenderse como relacionado con la psicopatía es el trastorno antisocial de la personalidad, donde comparten la violación de las normas y los derechos de las personas, la ausencia de remordimiento, el engaño, la impulsividad y la agresividad; sin embargo la psicopatía tiene características propias.
 
La primera idea que hay que tener en cuenta es que, a pesar de la psicopatía se relacione ampliamente con la violencia y el crimen, no todos los delincuentes son psicópatas ni todos los psicópatas caen en la delincuencia ni son violentos criminales o asesinos.


 
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En general, la delincuencia se aprende, es un comportamiento que cualquier persona puede ejercer en cuanto a la transgresión de una norma judicial, y no por ello todas las personas pueden ser psicópatas.  Suele creerse que detrás de un crimen hay una persona enferma, sin embargo, es importante tener en cuenta los aspectos sociales que favorecen la criminalidad (por ejemplo, la legalización de las armas).

Además, la mayoría de psicópatas no son criminales; de hecho, algunos autores apuntan a que la mayoría de psicópatas bien adaptados funcionarían como altos cargos en grandes empresas o sectores de poder, donde no sentirían empatía ni remordimiento al tomar una decisión que pueda generar sufrimiento a un conjunto de personas (por ejemplo, despidos en masa, desahucios, robo de arcas públicas, etc). Sin embargo, la psicopatía si está asociada a la delincuencia por la tendencia personal transgredir las normas sociales y los derechos de los demás, que va en contra y es castigada por el poder judicial y las leyes.
 
En este artículo se hablará de la personalidad del psicópata, explicando qué la caracteriza. A grandes rasgos, lo que más destaca en la psicopatía es la falta de empatía hacia los demás, que favorece romper las norma y abusar de las personas. Si bien la mayoría de personas asumimos la necesidad de tener relaciones afectivas de apoyo, intimidad y amistad; que contribuyen a nuestra salud mental, esto no es así para los psicópatas.


La mente del psicópataEn el terreno afectivo, la mayoría de estudios señalan que tienen dificultades para asumir el castigo, probablemente relacionadas con la ausencia de culpa, vergüenza y empatía. La mayoría de personas experimentamos la culpa y desarrollamos la empatía desde la infancia, cuando por ejemplo en nuestras experiencias de juego con otros niños les hacemos daño, y al sentir su dolor, paramos de hacerlo; o por ejemplo cuando damos un azote a nuestra mascota para enseñarle que no orine en la alfombra, y cuando gime, sentimos ese dolor y paramos inmediatamente.

Así aprendemos del castigo, a entender que los otros seres tienen límites que no nos gusta transgredir porque nos sentimos mal. Un psicópata no aprendería esto durante su desarrollo, y tras el azote no experimenta ningún sentimiento negativo, de manera que no para y el castigo no le sirve para frenar su comportamiento.

Esto tiene graves consecuencias en sus relaciones con otros, porque aprenderán que el otro no es importante, que no es una persona por si misma, ni podrán actuar en función al daño que le puedan causar porque no lo experimentan. Así, pueden convertirse en abusadores porque no sienten remordimiento por lo que hacen, de manera que es fácil violar los derechos de los demás.
 
Sin embargo, la relación entre la empatía y la psicopatía no es sencilla, pues por un lado un los psicópatas parecen especialmente hábiles en captar lo que el otro siente y asumir su perspectiva (saben cuando una víctima tiene miedo), pero lo emplean para poder manipular y detectar víctimas fáciles de vulnerar, así dominarán la situación.


 
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El psicópata puede comprender las consecuencias para su víctima de lo que le está haciendo (que tiene miedo, que le causa daño físico, que quiere escapar), pero es incapaz de sentir lo que el otro siente, su dolor. Por este mismo motivo, muchos autores apuntan a que las personalidades psicópatas son incapaces de amar dado su egocentrismo patológico, pues amar significa la posibilidad de tener un vínculo donde el otro es importante, donde el otro tiene sus necesidades diferentes de las propias, el deseo de cuidarle y vincularme con él, de compartir su dolor, y donde yo me puedo sentir vulnerable; los psicópatas son incapaces de hacer esto.

Probablemente, la explicación en algunos casos se encuentra en el apego desorganizado, el establecimiento de vínculos con sus padres durante la infancia donde predominaba el miedo, el castigo, la violación de los límites y la violencia; donde aprenden que el mundo es peligroso y las personas son dañinas, y para sobrevivir en él se convierten en abusadores, poniéndose incluso por encima de su abusador. En los casos donde no ha habido abusos o violencia durante su infancia, hay indicios para creer que el vínculo con el cuidador no ha sido seguro, de manera que no han podido desarrollar la empatía, ni han sido cuidados, dificultando establecer relaciones de amor. Si quieres conocer más sobre el apego desorganizado, pincha en este enlace:
 

PUEDES LEER SOBRE LOS PROBLEMAS DEL APEGO DESORGANIZADO
 

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Psicopatía y emociones


Respecto al mundo emocional del psicópata, es muy plano, es decir, no diferencia entre emociones, no sabe qué siente, y tampoco le interesa. Tiende más a actuar sus emociones sin llegar a experimentarlas, y no siente culpa ni vergüenza.

Su emocionalidad es más bien caprichosa. La única emoción con la que está conectado es la rabia, por eso rara vez acuden por sí mismos a la consulta de un psicólogo; y si lo hacen, será por las consecuencias externas que haya tenido algún acto suyo pero no porque sientan que han hecho algo malo (por ejemplo, maltrato a la pareja y pérdida de la pareja, y en ese caso querrán que le ayudemos a recuperarla porque su intimidación o manipulación ya no funcionan, pero no a cambiar).

Generalmente, son más conscientes de su ira, y hay estudios que indican que los psicópatas la manejan inadecuadamente porque o bien sienten una ira visceral ante cualquier crítica, o impedimento de sus deseos, por lo que ejercerán violencia contra quien se ponga en su camino; o bien utilizan la ira como un medio para manipular, intimidar, controlar y someter al otro. En general, los psicópatas tienden a establecer relaciones de poder y control sobre los demás, por ello un psicópata adaptado podría tener un alto cargo en la sociedad y ser un delincuente de “guante blanco”; pues además suelen ser persuasivos, seductores, egocéntricos, narcisistas, carentes de auto-crítica, con una imagen grandiosa de sí mismos y con una aparente sensación de confianza en sí mismos que puede de algún modo hechizar a la víctima e incrementar su capacidad de manipularla.


psicópatasPor otro lado, en dichas relaciones ven a las personas como objetos que conseguir, son como depredadores que quieren conseguir su objetivo y satisfacer sus deseos aunque eso implique aprovecharse, engañar o dañar a otro; y no dudarán en ejercer la violencia si se interponen en su camino. En este sentido, no muestran nerviosismo frente al otro, por ello consiguen intimidarle. Precisamente en estos rasgos egocéntricos está su punto débil, pues tienen miedo a ver dañada su imagen grandiosa, porque tratan de sentirse todopoderosos ante los demás.
 

Si te interesa saber cómo son las personas autoritarias entra en este enlace.

Hay cierta controversia en considerar la inteligencia como una característica definitoria de los psicópatas, pues por un lado la capacidad de manipulación se ve favorecida por una inteligencia analítica; sin embargo hay psicópatas con menor inteligencia donde predomina la ira frente a la frialdad y el empleo de su capacidad analítica. Esto sucede frecuentemente en maltratadores que ejercen violencia doméstica y son arrestados por los llamados “crímenes pasionales”.
 
Si pensamos en el estilo de vida de un psicópata, es posible que tenga muchas relaciones sexuales con poca intimidad, de manera superficial y promiscua; y  en general sus relaciones son inestables dado que no puede conectar afectivamente con los demás. Su estilo de vida es más bien impulsivo, en el sentido de que viven sus deseos como algo irresistible que quieren conseguir a toda costa, sin pensar en los costes que puede tener para el mismo o para los demás.

Además, su visión grandiosa de sí mismo le puede implicar en actividades de riesgo donde no siente miedo, como las compras excesivas, abuso de drogas, etc. Por otro lado, toleran mal el aburrimiento y suelen estar buscando constantemente la estimulación, la gratificación, sensaciones y experiencias nuevas; y no soportan la rutina. Como puede deducirse, no son personas responsables para cumplir obligaciones ni tienen un plan o proyecto de vida claro, aunque un psicópata adaptado puede tener gran éxito social, pero este se basará en su capacidad para ejercer poder sobre otros.
 
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Una vez asumido que no todos los psicópatas cometen crímenes, si hay algunos de ellos que lo hacen. Este sería el caso de algunas situaciones de violencia doméstica y de crímenes violentos; pues son más propensos a delinquir que otras personalidades, dadas las características comentadas anteriormente.

Lo que diferencia un comportamiento violento ejercido por  psicópata sería principalmente su carácter depredador donde la víctima es una mera presa y no una persona, y este sería el caso de homicidio y la agresión sexual en serie. Además, el comportamiento violento de un psicópata suele ser irracional, indiscriminado (a cualquier persona), desproporcionado (cruel y despiadado) e inesperado; sin tener un propósito real ni como respuesta a una situación concreta, como en la película “No es país para viejos” donde Javier Bardem interpreta a un psicópata que mata cuando la moneda sale cara o cruz, aleatoriamente.
 

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Autora: Candela Molina Gutiérrez
 

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