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Ayudar a los niños a superar la muerte de un ser querido

CÓMO AYUDAR A LOS NIÑOS A PROCESAR LA PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO

El duelo en los niños

La pérdida de un ser querido siempre produce tristeza y en ocasiones se convierte en un evento traumático para cualquier persona. Los síntomas visibles sobre cómo se afronta esta pérdida varía en adultos y en niños, siendo mucho más claros en los primeros.

Los niños por su naturaleza y estado de desarrollo físico y emocional en ocasiones muestran unas conductas no tan relacionadas con la expresión habitual de la tristeza relacionada a la pérdida, como por ejemplo conductas agresivas, hiperactividad, fobias o déficit de atención. Así, al ser más difícil de detectar y relacionar este tipo de conductas como consecuencia de la pérdida de un ser querido, los adultos no ofrecemos el apoyo necesario para que el niño/a pueda afrontar el duelo para superar la pérdida de forma sana y sin consecuencias significativas en el futuro.

Cómo ayudar a los niños a frontar un duelo

Entonces, ¿Cómo podemos ayudar a los niños a procesar la pérdida de un ser querido?

  • Explicación de lo sucedido.

Es conveniente que la persona que se vaya a encargar de dar la noticia y a explicar el suceso sea una persona próxima al niño. Es preferible que sea alguno de los padres y si no puede ser que sea otro familiar, o una persona cercana emocionalmente al niño/a.

  • ¿Qué palabras utilizar?

Cuando explicamos que una persona cercana al niño ha fallecido, podemos utilizar con total normalidad la palabra “muerte” para describir su estado. Debemos ofrecer una explicación sobre la muerte como proceso natural y normalizarlo como una ley natural, ya que todo lo que vive, en algún momento muere.

  • ¿Cómo contestamos a las preguntas del niño/a?

Debemos contestar de forma simple y honesta a las preguntas que nos haga el niño/a, de esta manera facilitamos el procesamiento adecuado del duelo y podemos prevenir posibles complicaciones en el futuro si la información que le ofrecemos no es la verdadera. En caso de que no contemos con la respuesta adecuada o no la tengamos del todo clara, podemos expresar con normalidad nuestras dudas.

  • La utilización de historias inventadas como explicaciones para la pérdida del ser querido.

No es conveniente recurrir a explicaciones fantásticas o mentiras para explicar la ausencia de la persona. Es habitual recurrir a estas historias inventadas que asociamos con una explicación más inofensiva y así pensamos que protegemos al niño/a, pero este tipo de historias inventadas pueden generar problemas a largo plazo y de esta manera dificultar y complicar el proceso normal del duelo.

  • ¡Cuidado con posibles asociaciones!

Muchas veces para explicar el estado en el que se encuentra una persona fallecida le decimos al niño/a que esta persona está “profundamente dormida”, o ante la larga ausencia explicamos que “se ha ido muy lejos” o que está de “viaje”. Es importante evitar este tipo de explicaciones, ya que el niño/a puede asociar:

  • El “irse” con la sensación de abandono,
  • El estado de “sueño profundo” con miedos a dormirse por las noches y
  • El estar de “viaje” con el rechazo de hacer actividades relacionadas.

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  • Explicación según la edad.

Tenemos que adecuar la forma de explicar la pérdida según su edad, su desarrollo cognitivo y madurativo. Así en las etapas más tempranas, donde los niños no entienden muy bien todavía el concepto de la muerte, se les puede ofrecer verdades parciales y graduales para dar tiempo al niño/a que vaya asumiendo la situación a su ritmo. Es buena estrategia para poder ir midiendo lo que el niño/a pueda asimilar y lo que necesita saber sin que sea demasiado abrumador.

  • ¿Los niños/as pueden formar parte del funeral?

Si podemos permitir que los niños/as asistan a los ritos funerarios. Es una buena forma de que se puedan ver como uno más que comparte el dolor por la pérdida, también les puede ayudar a comprender y aceptar la muerte. Eso sí, es aconsejable explicarles previamente cada situación y ofrecer siempre la posibilidad de que ellos elijan si desean participar o no.

  • Seguir hablando de la persona fallecida.

Siempre y cuando el niño quiere sin necesidad de obligarle, tenemos que permitirle hablar de la persona fallecida. Así, a través de una comunicación empática por nuestra parte, podemos facilitar la elaboración cognitiva y emocional de la pérdida y contribuir a la superación del duelo.

  • Favorecer la expresión emocional.

Para favorecer la expresión emocional desde casa, debemos adecuar nuestras respuestas cuando el niño expresa emociones relacionadas, así como normalizar el sentir tristeza, pesar y deseo de volver a ver a la persona. De esta manera no debemos cortar su expresión con frases como “no llores” o “no estés triste”.

  • El adulto se convierte en apoyo imprescindible para afrontar la pérdida.

Tenemos que permanecer física (con cariño, besos, abrazos…) y emocionalmente cerca de los niños. De esta manera les damos afecto, compartimos el dolor y les ofrecemos un modelo de conducta para expresar las emociones relacionadas.

  • Retomar la vida anterior.

Es conveniente retomar las actividades cotidianas, normas y reglas aunque sin demasiadas exigencias y sin fingir que la pérdida no ha tenido lugar. Esto ayuda a conservar el orden externo dentro de la confusión creada y al mismo tiempo ayuda a aportar orden interno.

  • Recursos para ayudar a comprender y afrontar la pérdida.

Existen muchos recursos que pueden ayudar a entender y asumir la muerte:

  • Los juegos pueden ayudar mucho para recrear situaciones relacionadas, crear finales alternativos, etc. Podemos usar muñecos, cartas, dibujos, entre otros.
  • Existen muchos libros que facilitan el proceso, algunos de ellos son:
    • “El talismán de Luna”
    • “Osito y su abuelo”
    • “No es fácil pequeña ardilla”
  • Tenemos a nuestra disposición muchas películas como por ejemplo:
    • “El Rey León”
    • “Bambi”
    • “Un monstruo viene a verme”

Algunos puntos del trabajo terapéutico con niños que están pasando por un duelo tiene que ver con:

  • Facilitar la información necesaria para adecuar las fantasías o idea irracionales al respecto a la realidad y hacerlo de forma asertiva.
  • Ayudar a la expresión de las emociones relacionadas.
  • Facilitar la comunicación con y entre la familia.
  • Trabajar sobre posibles idealizaciones de la persona fallecida.
  • Ayudar a mantener las relaciones sociales y actividades que venía realizando antes de sufrir la pérdida.
  • Ayudar al proceso normal de duelo para impedir la aparición de problemáticas como resultado de la pérdida en el futuro (de adolescente y de adulto).

SI QUIRES SABER CÓMO POTENCIAR LA AUTOESTIMA EN LOS NIÑOS, LEE EL SIGUIENTE ARTÍCULO.

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Autora: Mariela Georgieva
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