Cómo podemos potenciar la resiliencia

¿CÓMO PODEMOS POTENCIAR LA RESILIENCIA?

¿Sabemos lo que es ser resiliente?

Qué podemos hacer para aumentar nuestra capacidad de resiliencia

“Las circunstancias externas pueden despojarnos de todo, menos de una cosa: la libertad de elegir cómo responder a esas circunstancias”.

Viktor Frankl en El hombre en busca del sentido

La resiliencia es la capacidad del ser humano para sobreponerse a las dificultades que la vida le depara. Cuando pasamos por una situación difícil, como puede ser la pérdida de un ser querido, el diagnóstico de una enfermedad, un divorcio o un bache en nuestra carrera profesional, nos enfrentamos al reto de asimilar la situación y encontrar recursos para seguir con nuestra vida. Sin embargo, atravesar el dolor no es tarea fácil. Suele ser al final de un duro camino cuando descubrimos nuestra fuerza interior y capacidad de superación.
 
A continuación, compartimos algunas claves que te pueden ayudar a ser más resiliente.

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10 claves para la resiliencia:

1. Permítete sentir todas las emociones que aparezcan a lo largo del proceso. A veces pensamos que las emociones desagradables son una señal de vulnerabilidad y evitamos sentirlas. Sin embargo, comenzar a darles su espacio en el día a día es saludable; nos permite escucharlas y atenderlas momento a momento. Sólo cuando una emoción es atendida, se procesa y da lugar a otra experiencia emocional.

2. No te juzgues, es momento de darte ánimos. Ante acontecimientos vitales duros, podemos vernos incapaces de superar la situación. También podemos culparnos por lo que pasó o por lo que podríamos haber hecho. En lugar de ello, es prioritario en el trabajo de aumentar nuestra capacidad de resiliencia,  practicar la autocompasión y enviarte mensajes de ánimo. Para ello te recomendamos que te hagas las siguientes preguntas: ¿Qué le dirías a un amigo que estuviera pasando por la misma situación que tú? ¿Qué pequeño gesto por tu parte podría ayudarle a sentirse más recogido y comprendido? Seguro que un mensaje alentador le ayudaría a afrontar mejor la situación.

3. Conecta con el momento presente a través de lo cotidiano. Tenemos la tendencia de proyectarnos en el pasado y en el futuro, y más si estamos pasando por una etapa difícil. Sin embargo, esta etapa también requiere de nuestra atención, tanto para aprender de ella como para sanar nuestras heridas. Existen ejercicios muy prácticos para tomar más consciencia de lo que ocurre en el aquí y el ahora, como prestar atención a la respiración, pasear por la naturaleza o practicar la alimentación consciente. También todos estos ejercicios son oportunidades para valorar los pequeños placeres de la vida, que te acompañan donde quiera que vayas y pueden ser un alivio en estos duros momentos.

4. Intenta ver en la dificultad una oportunidad. Cambiar las gafas con las que miras las adversidades te ayudará a ver que no está todo perdido; te ayudará incluso a ver los obstáculos como retos y oportunidades de crecimiento.

En lugar de derrumbarte, encontrarás más fuerzas para buscar soluciones y aplicarlas siempre que puedas. Muchas veces las soluciones consistirán en ser más flexible, de forma que tus metas cambien de rumbo y tu forma de vivir se adapte a la nueva situación en la que te encuentras. 

5. Haz un esfuerzo por desenredarte de los pensamientos negativos: aunque nos cueste mucho trabajo, sabemos que si los pensamientos negativos nos invaden, nos instalamos en la queja y en la rendición. Por ello, es de gran utilidad practicar técnicas de relajación y meditación que nos permitan observarlos detenidamente, tomar distancia y finalmente soltarlos para dar paso a otras cosas. Un ejercicio que te puede ayudar es el de imaginar que tus pensamientos son nubes en el cielo y visualizar cómo dichas nubes se desplazan poco a poco hasta que desaparecen de tu campo visual.
 
6. Procura cultivar la aceptación. Manejar la impotencia de la situación pasa por entender que algunos dolores son inevitables. Llegar a esta conclusión no significa que nos rindamos ni que fracasemos, simplemente tiene que ver con afrontar la realidad tal cual es. Hay que tener en cuenta que contemplar los problemas como una batalla tras otra nos desgasta mucho. En cambio, aprender a convivir con ellos aunque no nos apetezca, tiene más sentido si estos se van a instalar en nuestro día a día por un tiempo.
 
7. Busca distraerte con aquello que te nutre: no se trata de evitar pensar en el tema a toda costa, sino de tener la mente ocupada también en cosas que te motivan y te ayudan a seguir adelante. Puede ser un buen momento para retomar viejas aficiones o buscar una nueva ocupación; estas pueden ayudarnos a darle un nuevo sentido a la vida si lo habíamos perdido. Además, convivir con el malestar habitualmente nos supone invertir más energía de la esperada. Por ello, encontrar actividades que nos ayuden a reponernos es una estrategia que nos invita a tomarnos un descanso en medio de todo el caos.

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8. Cuenta con apoyo social de calidad: aunque la sanación nace desde dentro, aislarnos no es la solución. Buscar redes de apoyo sólidas con las que poder compartir lo que está sucediendo y cómo nos estamos sintiendo se convierte en un fuerte recurso para la superación de las dificultades. Ante los golpes duros, establecer contacto con vínculos de confianza nos ayuda a sentir que no estamos solos/as en lo que nos está pasando.

Por tanto, no dudes en pedir ayuda a tus más allegados, sobre todo si te cuesta pedirla. La carga compartida siempre se hace más llevadera. Si actualmente no encuentras a alguien que te escuche, una opción interesante es la de pedir ayuda profesional. Y si la persona que te atiende lo considera pertinente, acudir a un grupo de apoyo con personas que estén pasando por situaciones similares a las tuyas.

9. Recurre a tu sentido del humor en algunos momentos. Cuando las situaciones resultan tan complejas, una de las mejores cosas que podemos hacer es reírnos un poco de lo que está pasando. Pasar de la tragedia a la risa nos ayuda a liberar tensión y a relativizar. Además, la risa tiene un increíble poder curativo y es contagiosa.

10. Practica la paciencia y respeta tus tiempos. Salir de los problemas requiere de tiempo, adaptación y búsqueda constante. Es normal que pasemos por etapas de desánimo, dudas y desesperación. Ello no significa que lo estés haciendo mal o que seas incapaz de superarlo. ¡Tú puedes!

Todo ser humano cuenta con potencial para desarrollar su capacidad de resiliencia. Un ingrediente que no ha de faltar en tu receta es el compromiso contigo mismo/a.
 
Sin compromiso, te olvidas de seguir estas indicaciones y, lo más importante, te olvidas de ti. Por ello, establecer buenos hábitos y rutinas es tan importante para mejorar la calidad de vida y aumentar el bienestar.

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Autora: Clara Ponce Grosso
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