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TRAUMA DE APEGO

TRAUMA DE APEGO

QUE ES Y COMO AFECTA EL TRAUMA DE APEGO

Trauma de apego


Existe la creencia generalizada de que una persona sufre un trauma cuando ha vivido una experiencia perturbadora, habitualmente inesperada y de elevada intensidad emocional, como un abuso, un accidente, un atentado, una violación, etc.

Sin embargo existen vivencias durante la infancia, incluso en el vientre materno que en sí mismas puede generar un trauma a la persona, un trauma de apego.

Desde que estamos en el interior de nuestra madre establecemos un vínculo, que posteriormente se mantiene y normalmente se amplía a más cuidadores y/o familiares, en nuestra infancia más temprana.

El apego, es el vínculo que el bebé establece desde su nacimiento con sus cuidadores, es un vínculo emocional. Los niños nacen indefensos y necesitan la cercanía y cuidado de sus familiares, para sentirse seguros, cuidados, aceptados.

Nacemos sin poder hablar, por eso los niños llevan a cabo muchísimas conductas para saber que las figuras seguras están ahí, como por ejemplo, cuando sonríen si los miramos, cuando nos tocan, cuando emiten ruidos para llamar nuestra atención. Es su primera toma de contacto con el mundo y de vital importancia para el desarrollo de su personalidad.

 
trauma de apego
 
La plasticidad cerebral hace que a medida que el cerebro va madurando, a partir de las experiencias que el niño vive, vaya aprendiendo a relacionarse, a amar, a defenderse, a regularse emocionalmente, etc. Va adquiriendo recursos propios que le ayudan a poder calmarse por sí mismo, a través del apego generado con su familia, que son quienes le aportan la seguridad para poder realizar este aprendizaje. A medida que el niño crece, un vínculo sano de apego, ayuda a que pueda integrar y comprender sus emociones, percepciones, sus pensamientos y a comprender como piensan y sienten los demás, a mentalizar.

La forma en que nos vinculamos a nuestros cuidadores principales, marca el resto de nuestra vida y en muchas ocasiones, cuando no hay un trauma relacionado con abusos y/o malos tratos, no sabemos que podemos padecer un trauma de apego, que acarreará consecuencias físicas, psicológicas y sociales a lo largo de nuestra vida.


¿Qué ocurre cuando hay un trauma de apego?


Cuando las figuras de apego no están disponibles, existe negligencia, abandono o lo están de una manera ansiosa, intermitente, ambivalente, el niño se verá perjudicado por ello.

Pongamos un ejemplo muy básico, cuando un bebé llora y es atendido, lo calman, le hacen sentir seguro, su sistema nervioso que se encontraba sobreexcitado, disminuirá su activación, porque existe alguien que con su presencia, su contacto, su forma de hablar, le ha ayudad a regular sus emociones en ese momento. Sin embargo ¿qué ocurre cuando un niño no es atendido en esta situación?

trauma de apego
El niño intentará llamar la atención de todas las manera posibles, y finalmente dejará de intentarlo, aceptará que nadie va a acudir, pero no se calmará totalmente, su sistema nervioso permanecerá activado ¿Os podéis imaginar cómo se sentirá un bebé en esta situación? Todas las experiencias relacionadas con la falta de cuidado, de apoyo, de comprensión, de afirmación, se codificarán en la amígdala, reactivándose una y otra vez ante muchas experiencias a lo largo de la vida de niño y posteriormente durante su adolescencia y etapa adulta. Aprenderá solo, no a partir de un vínculo que le de soporte en este aprendizaje.

En estos casos el niño desarrolla un apego inseguro, que de manera muy general y para que podáis comprenderlo, se puede clasificar en:
  • Apego ansioso: Desarrolla una hipersensibilidad al rechazo e intenta llamar la atención de los demás a toda costa.
     

  • Apego evitativo: Ocurre lo contrario con el anterior, existiendo una tendencia a evitar interacciones sociales y una tendencia a aislarse.

  • Apego desorganizado: No desarrolla la capacidad de poder controlar sus reacciones ante situaciones de estrés emocional, por lo que tienden a sufrir desregulaciones afectivas generalizadas.

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Desarrollarse en los que se den este tipo de situaciones de manera reiterada y como estilo de crianza, provocan en el niño la acumulación de experiencias traumática y finalmente un trauma complejo, el trauma de apego.

¿Qué consecuencias tiene el trauma de apego?


Las consecuencias pueden ser muy diversas y muy destructivas para la persona, ya que inciden directamente en el desarrollo de la personalidad y en la visión del mundo, de uno mismo y de los demás. Existe una mayor incidencia en los siguientes:

trauma de apego
  • Inestabilidad emocional: Cuando el vínculo de apego se ve perjudicado la tristeza puede ser muy permanente en la persona, alternando cuando se siente amenazando con sentimientos de ira y rabia. Estas alteraciones emocionales son incontrolables por la persona, porque no puede regularse, pudiendo necesitar llorar desconsoladamente por cualquier evento o alterándose muchísimo por algo que el resto pueda considerar insignificante. A lo largo de su vida estas personas pueden padecer síntomas depresivos y/o de ansiedad, pudiendo llegar a desarrollar un trastorno.

  • Somatizaciones: No aprender a permitir que las emociones sean expresadas, provoca que estas se queden estancadas en el cuerpo y se muestren mediante síntomas físicos, como dolores de cabeza, musculares, tics, problemas gastrointestinales, etc.

  • Problemas de autoestima y seguridad: Aprendemos a sentirnos bien con nosotros mismos, en gran medida, a la vez que nos sentimos seguros y aceptados dentro de una red familiar, a partir de unos vínculos seguros. A medida que nos hacemos mayores, nos vamos enfrentando a situaciones en las que somos evaluados, en las que tenemos que tomar decisiones, esforzarnos, etc. Ante estas situaciones una persona con trauma de apego tendrá muchos pensamientos negativos sobre sí mismo, no puede verse como es realmente, no ha aprendido a valorar sus fortalezas y debilidades como tal, ni sus capacidades.

  • Problemas para vincular y relacionarse socialmente: La falta de regulación afectiva recibida, deteriora la capacidad para desarrollar vínculos sanos con los demás, pudiendo ponerse en situaciones de riesgo, involucrándose en relaciones tóxicas, desconfiando de las intenciones de los demás, etc.

  • Baja tolerancia a la frustración: El regularse por sí mismo y a la vez estar expuesto a situaciones que reactiven lo vivido, que hagan que la amígdala se active, pueden hacer que estas personas actúen ante situaciones en las que no obtienen los resultados esperados, de una forma muy explosiva emocionalmente, hacía sí mismo y hacia los demás.

  • Sumisión: Puede padecer contradictorio a lo anterior, pero esa soledad emocional en la que se han desarrollado, puede hacer que acepten las decisiones de los demás sin juzgar, que no se planteen otras opciones, por miedo a estar solos.

  • Trastornos de personalidad: La máxima expresión de trauma de apego, se traduce en la prevalencia de una serie de síntomas, durante un tiempo prolongado que dan lugar a diversos trastornos de personalidad como pueden ser: Trastorno límite de la personalidad, trastorno antisocial de la personalidad, trastorno histriónico, narcisista, por evitación, por dependencia.

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