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La familia es uno de los pilares fundamentales de nuestro desarrollo y comprensión del mundo que nos rodea.
La forma en que entendemos las relaciones de pareja, el trato a los menores, como nos relacionamos con los adultos, las diferentes maneras de resolver las dificultades que nos vamos encontrando a medida que crecemos, las formas que tenemos de pensar, sentir y actuar, etc., vienen condicionadas en buena parte por la constitución y desarrollo de los vínculos familiares: relación de la pareja parental, la relación padres-hijos, entre hermanos, etc.
En el momento en que dentro de una familia surge un problema, sus miembros se movilizan de diferentes maneras, llegando a surgir más complicaciones de las que el problema inicial suponía. Existe una intención común de ayudar pero a veces se tiene la sensación de que todo empeora al hacerlo.
Las situaciones familiares más comunes que solemos tratar son las siguientes:
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- Dificultades en la puesta de límites y respeto a las normas.
- Problemas de comunicación y comprensión.
- Dificultades laborales y de conciliación con la vida familiar.
- Dificultades de convivencia con hijos e hijas adolescentes.
- Embarazos o hijos no deseados.
- Déficits en el desarrollo.
- Las discrepancias entre la familia de origen y los abuelos en la crianza de los menores.
- Pérdidas y separaciones.
- La emancipación de los hijos.
- Asumir el cuidado de adultos mayores dependientes, entre otros.
Nuestro tratamiento integral enfoca la intervención hacia las propias capacidades y recursos de la familia. Entramos a comprender al núcleo familiar desde su perspectiva para, una vez analizado y evaluado el problema poder reestructurar las relaciones y de este modo, promover la capacidad de abordar las dificultades de una manera nueva y original, propiciando el acercamiento, el diálogo y la empatía. |